EE.UU, unas elecciones de repercusión mundial.

EE.UU, unas elecciones de repercusión mundial.

En política no hay unas elecciones en el mundo que trasciendan tanto como las estadounidenses, aunque tu residencia se ubique a miles de kilómetros o nos separen varios continentes. Con bombo y platillo se hace notar, pero más allá del foco mediático cualquiera sabe que su protagonismo radica en la influencia que tiene en todos nosotros.

Hasta que nadie diga lo contrario, o China se imponga como primera potencia – este año no parece previsible – EE.UU ostenta el liderazgo como primera económica mundial y primera potencia militar.

El presidente norteamericano tiene la difícil responsabilidad de gestionar ingentes cuotas de poder, manejar los entresijos y hacer buen uso de información confidencial, pivotar muchos de los asuntos de la estrategia geopolítica. Un juguete apetecible que en manos de insensatos puede ser en una bomba, o en cambio constituir un gran impulso y estabilidad para aquellas mentes más inteligentes. Al respecto, los ciudadanos tienen el reto de discernir quién es lo suficientemente válido para los intereses generales.

La carrera por la Casa Blanca no ha hecho más que comenzar, y aunque es pronto, poco a poco algunos candidatos quedan rezagados mientras que otros confirman su candidatura, ya sea con vitola de favorito/a o por sorpresa. De momento en el bando republicano todo parece abierto con el peso de varios nombres: Jeb Bush, John Kasich, Ted Cruz y Donald Trump. Por el contrario en el bando demócrata el círculo se cierra en el reñido duelo entre Hilarry Clinton y Bernie Sanders. Por delante múltiples toques de piedra en el periplo por cada Estado.

El 45º presidente/a aún de nombre desconocido deberá concitar el mayor consenso posible de una sociedad norteamericana que en los últimos tiempos se ha mostrado más dividida de lo común. Ese es uno de los grandes temas que quedaron pendientes al presidente saliente, Barack Obama, que en cualquier caso deja en su haber un legado digno dentro de un contexto complejo.

Entre sus logros está el conciliar la parte social sin abandonar la economía del mercado, liderar una recuperación económica tras la debacle financiera y alcanzar cierto nivel de estabilidad.

Un talante amable que le ha permitido superar la histórica enemistad con Cuba, o cambiar la Cumbre de las Azores que presidió su antecesor por una más provechosa Cumbre del Cambio Climático en París.

Basta hacer una retrospectiva con el periodo de George W. Bush para cerciorase que se han dado cambios positivos.

En el imaginario colectivo aún subyace el sueño americano, la tierra de las oportunidades también para los llegados de fuera. Ahora EE.UU, con unas elecciones de repercusión mundial, tiene la posibilidad de convertirse en epicentro del cambio tomando en la agenda muchos de los temas que permiten un mundo más justo y respirable.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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