Abriendo puertas, cerrando heridas.

Abriendo puertas, cerrando heridas.

Una nueva imagen por mucho tiempo improbable dibuja el paisaje de Washington (EE.UU). A menos de tres kilómetros de la Casa Blanca por fin ondea la bandera de cuba indicando al ciudadano la reapertura de su embajada. No es sólo el símbolo de un país sino que en el actual contexto ha cobrado otra dimensión: la reconciliación de dos países, la paz, el deshielo.

Se esperan nuevos pasos en la finalización del proceso pero este es ya un gesto histórico, 54 años después de una Guerra Fría convertida casi en cadena perpetúa. La próxima fecha marcada en rojo es el 14 de agosto cuando Estados Unidos dará su réplica en La Habana de la mano del Secretario de Estado Jhon Kerry.

Lo cierto es que Obama ha superado con holgura las críticas iníciales también gracias al aval de un pueblo estadounidense que ha dado buenas muestras de madurez habiendo superado las diferencias en el origen del conflicto.

Por algo un reciente sondeo revela que una amplia mayoría del 73 % aprueba la reapertura de las embajadas sumando incluso un porcentaje importante de republicanos, mientras que de forma similar el 72 % aboga por el fin del embargo comercial a Cuba.

Siguiendo la letra de una cubana de pro como Gloria Estefan “Y vamos abriendo puertas, y vamos cerrando heridas. Pasito a paso en la senda vamos a hallar la salida…” los ciudadanos y gobiernos de ambos países han decidió hermanarse en un canto de tolerancia.

Tal y como han evidenciado nunca fue más precisa aquella frase de “Lo imposible no es un hecho, es un actitud” en un momento en que nadie apostaba por la resolución de un conflicto que a fuerza de costumbre ya se consideraba su estado natural un debate cerrado.

Con su elección Barack Obama estaba llamado a ser el presidente de la esperanza, y pese a que en el transcurso de su gobierno se ha criticado cierto estancamiento, también es verdad que en especial en el último tramo al cierre de su presidencia se ha destapado con los valores que de él se esperaban.

De momento el último golpe de efecto es otro acuerdo histórico con Irán en este caso sobre el pacto nuclear cerrando también un largo conflicto de 35 años con el objeto de frenar el acceso a la bomba atómica “Este acuerdo nos ofrece la oportunidad de avanzar en una nueva dirección. Deberíamos aprovecharla” argumentó Obama.

Pese a las futuribles reticencias sobre los términos de la negociación en estos momentos la diplomacia es un valor al alza. Cuando la política es altamente cuestionada necesitamos de estos gestos que nos hacen confiar y ponen de relieve la buena voluntad como el motivo más fuerte para querer cambiar las cosas.

Por suerte son cada vez más los que entienden que la democracia real comienza mirando al futuro pero no sin antes sanar las heridas que en algún momento causaron enemistad o conflicto.

Con la maleta sin cargas y abierta a nuevas oportunidades.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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