ACNUR. Brasil da protección a perseguidos por su orientación sexual

ACNUR. Brasil da protección a perseguidos por su orientación sexual

Neda, Ali e Ikena comparten situación de protección en Brasil por persecución por sus preferencias sexuales que son distintas a las tradicionales y que, en sus países de origen, temen incluso por su integridad física. Los tres llegaron a este país soberano del cono sur de América en el año 2011 y simultáneamente se les ha ido reconociendo el derecho de protección por este motivo.

Y aunque la institución del asilo represente tradicionalmente una protección para las víctimas de guerras, conflictos y persecuciones políticas o religiosas, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 prevé que los países también deben ofrecer protección a los extranjeros que hayan dejado su país por haber sufrido o tener el fundado temor de sufrir persecución por pertenecer a un grupo social determinado o una comunidad específica.

La interpretación que ha hecho Brasil por el Comité Nacional para los Refugiados (CONARE) lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales es que, son personas que pertenecen a un determinado grupo social y, por lo tanto, merecen ser reconocidos como refugiados cuando dejan sus países a causa de la persecución, criminalización o aislamiento social que sufren o pueden sufrir en virtud de esta condición.

Y, aunque pequeño en número, comparado con el número total de refugiados reconocidos en Brasil, el país acoge a muchos extranjeros que han encontrado protección allí para seguir su vida en libertad.

Actualmente son cerca de 7 mil 600 refugiados que residen en Brasil, 18 fueron reconocidos por haber sido perseguidos o por tener temor de serlo a causa de su orientación sexual o identidad de género. Otras 23 solicitudes se presentaron en base a este criterio y están pendientes de análisis.

ACNUR ya trabaja en este tema. Busca ampliar el conocimiento y la sensibilidad de los Estados sobre este tipo de persecución por motivos de orientación sexual. Ha lanzado publicaciones y guías técnicas que auxilian la toma de decisiones en relación a las solicitudes de asilo por motivos de orientación sexual e identidad de género; disponibles en Internet.

Quiere sobre todo, crear conciencia sobre el dinamismo del desarrollo de la orientación sexual y la identidad de género, comprender las diferentes formas de persecución e identificar en cada caso el papel activo u omiso de las autoridades.

Los casos:

Neda es de Irán y, aunque siempre recibió el apoyo incondicional de su padre, dejó su país por los cada vez más frecuentes acosos que recibía por su forma de expresarse y por su orientación sexual. Al ampliar su perspectiva, producto de sus estudios en colegios internacionales que la impulsaban a desear tener pequeñas libertades y, luego de haber hecho un viaje al extranjero donde conoció a una chica, Neda resuelve dejar su país e ir a Brasil; pero sobre todo impulsada porque en Irán, la homosexualidad es considerada un delito.

Hoy en día goza de tener un empleo en Brasil y dice ser feliz; dejó en el pasado los arrestos por uso de maquillaje, por no usar el velo islámico de forma correcta o por reunirse con mujeres. Vive y es reconocida como refugiada por persecución por causa de su orientación sexual; no le encuentra sentido volver a su país.

Ali es otro extranjero reconocido como refugiado en Brasil que dejó Paquistán, donde dice, creen que la homosexualidad es una enfermedad. Manifiesta miedo a la represión dirigida a las personas que expresan una orientación sexual diferente a la convencional, pero también a su propia familia. Por esto, Ali nunca llegó a establecer ningún tipo de relación afectiva en su país, prefería visitar las páginas web gays pero incluso, dice, le daba miedo ser descubierto, por lo que se abstenía de abrirlas.

Ikenna es de África. Él nació en un pequeño pueblo de Nigeria y su relación con chicos empezó en el colegio; con gestos sutiles en discotecas. Siempre tuvo que ser cauteloso porque de descubrirse su preferencia sexual sufriría de acoso, incluso ataques físicos.

Llegó a padecer escarnios públicos y ofensas en los lugares donde su orientación sexual era conocida. Su madre le defendía incansable hasta que un día, sin síntomas previos fallece. Se le culpó a Ikenna de este desenlace por su sexualidad; empezaron a amenazarlo de muerte y finalmente huyó.

Hoy se siente seguro en Brasil; pero no feliz; le falta su familia. Además, no ha tenido ninguna relación amorosa en este país y tiene pocos amigos (todos brasileños) porque tiene miedo de las comunidades africanas. Se refugia en misas cristianas en memoria de su madre.

A saber: Los nombres verdaderos de Neda, Ali e Ikenna se han mantenido en secreto a petición suya; pero sus relatos son tan reales que ayudan a superar el anonimato de una situación que se vive en distintas partes del mundo.

Gina Joya
Redacción

Fuente original: ACNUR

Leer más:
ACNUR reclama el fin de la apátrida

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