Recuperar la dignidad perdida.

Recuperar la dignidad perdida.

Con la crisis comenzó también un ciclo de transformación que aunque forzoso ha supuesto muchos cambios estructurales. Ahora las fuerzas políticas tal y como explica el periodista, filósofo y escritor Josep Ramoneda deben para legitimar su poder recuperar la dignidad perdida de los ciudadanos. 

Cambio sin épica. 
Este rosario de admoniciones de gente cansada expresa el estado de espíritu de un régimen gastado. El conformismo bipartidista, adaptado a la crisis, ha borrado las expectativas. Ya en 1946, Albert Camus había escrito en Combat: “No hay vida viable sin proyección en el futuro, sin promesa de maduración y de progreso. Vivir contra un muro es la vida de los perros”. Las nuevas generaciones vivirán peor que las de sus padres, se dice con maldita resignación.

El propio Camus sabía perfectamente que la vida “es una búsqueda sin término”, como dice José María Ridao, pero sabía también que el sentido es necesario para vivirla. La política no puede renunciar al sentido.

Lo que ha ocurrido estaba inscrito en la composición social y demográfica del país. La fantasía de una sociedad homogénea, en la que una gran mayoría de ciudadanos creían pertenecer a una gran clase media, saltó en pedazos. Un país de gente mayor y con las nuevas generaciones condenadas al paro no lo tiene fácil para generar expectativas de futuro. Las élites económicas viven en un mundo aparte y ha cundido la sensación de que la vieja clase política también se largó.

La imagen de la casta y el pueblo funciona. De ahí ha brotado un hartazgo que no es coyuntural: de momento, los pronósticos que anunciaban la recuperación de los partidos de siempre y el pinchazo de las halagüeñas perspectivas de los recién llegados no se cumplen.

(…)

Artículo completo: El País 

Josep Ramoneda 
Periodista, filósofo y escritor