Nada será como antes.

Nada será como antes.

En el hemisferio norte la primavera toma el relevo del invierno anunciando sus primeros signos. Este es el ciclo del crecimiento, florecer de los frutos y despertar de la tierra, un renacer no solo propio de la naturaleza sino también contagioso en las dinámicas de nuestra sociedad como parte de ella.

Precisamente a las puertas de su comienzo se gestó hace seis años uno de los movimientos que en vista retrospectiva más ha impactado, el llamado 15 – M también conocido movimiento de los indignados.

Aunque entonces los expertos lo calificaban de “fenómeno social” todavía existían muchas dudas sobre aquellos campamentos improvisados en plena calle; si sus asambleas tomarían forma como actor político o por contra terminarían disueltas en el olvido.

El tiempo ha dado la razón a quienes confiaron en sus ideales incluso superando las peores críticas y vaticinios de gurús que creían solo fuegos fatuos, una ilusión temporal sin cabida en el sistema.
Quizá porque desoyeron esos visos el hartazgo de los ciudadanos se hizo más patente, mientras que los viejos políticos miraban a otro lado ya se estaban desarrollando nuevas y respuestas concretas a las demandas sociales.

Muestra de su trascendencia es que aún cuando el movimiento vio la luz en Madrid en contestación a medidas concretas en España – la Ley Sinde fue la chispa – no tardó en concebirse como una tendencia global cuya influencia desencadenó nuevos movimientos de cariz similar como Occupy Wall Street, YoSoy132 por la libertad de expresión o intensificación de la Primavera árabe.

No se recordaba una sacudida tal desde el mayo del 68 siendo también un movimiento de expansión y aunque si bien este por muchos se mira como espejo hoy podemos decir que el 15 – M tiene entidad propia.

Más si con anterioridad se achacaba la falta de cristalización de los ideales la novedad es que los lemas del “Sí se puede” con legitimidad han conseguido alzarse como fuerza políticas; Podemos en España de momento con representación en la Unión Europea o Tzirizas recién electo gobierno de Grecia.

Por momentos surgen nuevas dinámicas que rompen con el status quo, no se trata ya del modo de hacer política sino de entender una sociedad donde la economía colaborativa, la banca cooperativa y las monedas alternativas son algunos ejemplos que dan un giro de 180 grados a lo establecido.

En este año decisivo en vista de comicios en España, las mareas progresistas prometen cerrar el ciclo iniciado y lograr otro modelo social para todos más satisfactorio. Aun cuando no se sabe a ciencia cierta qué pasará, algo es seguro: nada será como antes.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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