Celebrar la vida.

Celebrar la vida.

Siglo XXI. Tal es el grado de sofisticación que los hallazgos aún admirables se perciben como cotidianos. El hito de descubrir el origen de metástasis y motivo principal de la muerte por cáncer, un fármaco experimental que logra frenar el avance del Alzheimer o la incursión de modificar el genoma humano en aras de evitar futuras enfermedades son grandes noticias de nuestros días que en cambio se ven opacadas por el contexto político. No son temas de portada, pero deberían serlo ¿Qué hay más importante que la salud?

En un viaje al futuro seguro hoy Leonardo Da Vinci, el hombre del renacimiento por antonomasia, se maravillaría al comprobar cómo sus esbozos por desentrañar esa máquina llamada ser humano cada vez tiene menos secretos.

La ciencia que avanza a pasos agigantados, más en los últimos años, ha profundizado con éxito en las complejidades del mismo ser y pocos son ya los misterios que se resistan.

Cómo funcionamos, qué mecanismos activan el sistema inmunológico en defensa de las enfermedades y si en última instancia enferma que agentes externos pueden restituirlo, son algunas de las incógnitas en buena parte resueltas.

Encontrar el elixir de la vida eterna puede resultar una quimera, todavía en el presente pero no sabemos mañana. De momento las constantes revoluciones en salud cuanto menos nos aseguran una vida más longeva y mejor.

No hace falta remontarse 75 años, basta comprobar según un informe del pasado 2014 de la OMS cómo en apenas 12 años la esperanza de vida se incrementó en seis años, 73 para las mujeres y 68 para los hombres.

También la ciencia se enfrenta a nuevas exigencias de compatibilizar vida laboral y familiar. Los biorritmos propios de la naturaleza se difuminan cuando la mujer al congelar sus óvulos decide el momento oportuno para ser madre. Ganamos la partida al tiempo, y por ende adecuamos nuestro estilo de vida.

Bajo esta contextualización el sector sanitario se ajusta a un distinto modo de atención al paciente. La llegada de la era digital ha propiciado un nuevo escenario, experiencias de mHealth donde los dispositivos conectados y apps proporcionan autonomía, consejo y asesoramiento. Por citar solo un ejemplo aplicaciones como SocialDiabetes facilitan el control de los valores que un paciente con esta patología tiene que atender.

Enfermedades otrora incurables como el SIDA o la hepatitis C se han convertido gracias a una correcta medicación en crónicas mejorando además para los afectados su calidad de vida. Claro que otras enfermedades aparecen pero es alentador que el progresivo avance de las investigaciones sea motivo de esperanza para celebrar por fin la vida.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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