El mundo está mejor que nunca

El mundo está mejor que nunca

Los medios de comunicación nos sirven tragedias a diario. Sin embargo, los datos refutan el catastrofismo. En el mundo actual hay menos guerras, menos pobres y menos hambre.

El pasado mes de Febrero en la presentación en Barcelona de nuestra Asociación En Positivo en el  Col•legi de Periodistes de Catalunya, nuestro editor Jorge Dobner, fundador del portal En Positivo, comenzó su exposición con un llamamiento a la esperanza avalando con datos  e informes contrastados que el mundo no está tan mal, es más de acuerdo a los positivos indicadores (esperanza de vida, ascenso de los países del sur, progreso cultural etc.) el pasado 2013 es considerado como “El mejor año de la humanidad”.

Ahora, el diario El País publica un extenso informe sobre el estado del mundo con cifras y opiniones de expertos que pese a lo que solemos creer nos demuestra que el mundo esta mejor que nunca.

El mejor de los mundos posibles.
Proclamar, en plena era del ébola, del Estado Islámico y de los tambores de Guerra Fría en Ucrania, que el mundo no va tan mal y que, si lo parece, se debe a la lente deformante de los medios de comunicación y de las redes sociales, puede parecer una insensatez o una provocación.

Esto hizo a finales de agosto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. En una charla con donantes de su partido, el demócrata, en una residencia privada en las afueras de Nueva York, Obama intentó contrarrestar la impresión de que se encontraba desbordado por una sucesión de crisis mundiales fuera de control.

“Si miras los telediarios de la noche, te da la sensación de que el mundo se derrumba”, dijo el presidente en Nueva York. “Y la verdad es que el mundo siempre ha sido un lío”, añadió después de repasar los conflictos del verano de 2014. “En parte, nos damos cuenta ahora debido a los medios sociales y a nuestra capacidad para ver, en los detalles más íntimos, las adversidades que la gente sufre”.

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Más allá de la controversia, efímera como corresponde al ritmo de las redes sociales que señalaba el presidente de EE UU, sus palabras incidieron en un debate de fondo sobre nuestra época. ¿Se asoma el mundo a otro abismo, a otro 1914? ¿O vivimos, como sostenía el personaje de Voltaire, en el mejor de los mundos posibles? ¿Es posible que la respuesta no sea ni lo uno ni lo otro? ¿Que, como describía el célebre párrafo inicial de la Historia de dos ciudades de Dickens, refiriéndose a las vísperas de la Revolución Francesa, este sea el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura, la época de las creencias y de la incredulidad, la era de la luz y de las tinieblas, la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación?

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Como dijo en una entrevista George Friedman, presidente de la empresa de análisis Stratfor, una de las fortalezas de Estados Unidos es que “nunca se fía de su buena fortuna: siempre teme que haya un peligro agazapado que lo destruirá todo”.

Pero si, al contrario, el mundo progresa —si cada vez hay menos pobres, menos hambruna, menos analfabetismo, menos homicidios, menos guerras, menos dictaduras—, no existen motivos para un viraje drástico. El riesgo, entonces, es la complacencia. Creerse, como muchos europeos en la primavera de 1914, que la guerra es improbable y la paz es un estado natural.

“Con frecuencia digo a los jóvenes en Estados Unidos que este es el mejor momento de la historia humana para nacer, pues tienes más posibilidades que nunca de saber leer y escribir, de estar sano y de ser libre de perseguir tus sueños”, dijo Obama en septiembre, en su discurso en la Asamblea General de la ONU.

¿El mejor de los tiempos? ¿O el peor? “Obama tiene razón”, responde en un correo electrónico Steven Pinker, psicólogo experimental en la Universidad de Harvard y autor de Los ángeles que llevamos dentro (Paidos Nature), un libro que, en 700 páginas y con un despliegue abrumador de gráficos y estadísticas, intenta demostrar que la violencia ha decrecido y que, efectivamente, el planeta Tierra jamás había sido un lugar tan acogedor como ahora.

“Lo crean o no —y sé que la mayoría de personas no lo creen— la violencia ha declinado durante largos periodos de tiempo, y es posible que hoy vivamos en la era más pacífica de la existencia de nuestra especie”, comienza el libro.

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En un acto reciente en Washington, organizado por el laboratorio de ideas Cato Institute, Pinker expuso las razones psicológicas que explican que sus ideas —o las de Obama— topen con la incredulidad. Somos pesimistas porque tendemos a fijarnos en las malas noticias. Lo negativo pesa más que lo positivo. Nos duele más perder 10 euros que ganarlos.

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Pinker, como Obama, apunta a los medios de comunicación. “El problema básico es que el periodismo es una manera de entender el mundo que de manera sistemática lleva a la confusión”, ha escrito. “Las noticias tratan de cosas que ocurren, no de cosas que no ocurren. Nunca ves a un reportero en directo desde las calles de Angola, Sri Lanka o Vietnam diciendo: ‘Estoy aquí informando de una guerra que hoy no ha estallado”.

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Las visiones luminosas tienen detractores. No solo en lo que atañe a la violencia. Sí, el número de personas que pasa hambre no ha dejado de bajar en las últimas décadas, según los datos de la FAO (la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura).

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“Este cambio de dirección en los últimos años no es lo suficientemente grande como para cambiar la trayectoria general”, dice Goldstein. Porque la trayectoria, según Goldstein, refleja un declive de las guerras desde el final de la II Guerra Mundial. “Seguimos sin tener guerras interestatales a gran escala, como la de Irán contra Irak o Pakistán contra India, que fueron enfrentamientos muy destructivos. Y ciertamente ninguna como Vietnam y Corea, ni obviamente como las guerras mundiales. Pero hay algunas cosas por las que preocuparse. Y nunca he dicho que la tendencia vaya a continuar. Siempre me ha preocupado que pudiera haber una marcha atrás. Podríamos tener otra guerra mundial, podríamos tener una guerra nuclear. No existe un proceso mágico que nos lleve a la paz mundial”.

Marc Bassets
Artículo completo en: El País

Leer más:

Estamos en un mundo más pacífico
Cinco años En Positivo
Un nuevo orden mundial 
El mundo en positivo
El mundo dentro de 100 años

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