El curioso caso de las mujeres con visión multicolor

El curioso caso de las mujeres con visión multicolor

Los colores no existen según algunas teorías del conocimiento, como la fotografía. Es la luz la que al incidir en los objetos crea este efecto óptico tan invisible para la vista. Lo curioso son algunos fenómenos visuales como el daltonismo o el “tetracromatismo”, | mucho menos conocido que el primero. Un pequeño grupo de personas – según la teoría que lo avala, la mayoría mujeres – son capaces de percibir colores que para el resto son invisibles.

Si en el caso de las personas daltónicas se confunden ciertos colores, hay un caso opuesto que es el de las personas con tetracromatismo: ven colores que únicamente perciben su mirada. La pregunta de si todos vemos los mismos colores ha sido cuestionada desde varios puntos de vista, ya sea filosofía o ciencia.

El caso de los tetracrómatas es bastante raro, la mayoría de las personas posee tres tipos de conos distintos – células sensibles a la luz situadas en la retina -, las cuales captan la luz de diferentes anchos de banda.

Aunque la sensibilidad a los colores puede variar, en teoría los colores que ve una persona deberían coincidir con el de otra. Las personas con daltonismo serían la excepción que confirma la regla, pues uno de sus conos es defectuoso. Su reducida sensibilidad a ciertas longitudes de onda hace que tengan dificultad para distinguir entre los rojos y verdes, por ejemplo. En el caso contrario, se sitúan los tetracrómatas, pues cuentan con un cono adicional. Según algunas estimaciones, su existencia ofrece un centenar de variantes diferentes para cada color percibido normalmente por los humanos.

Esto sucede en la naturaleza con unos peces de colores que también poseen cuatro conos, y hace unos 20 años, Gabriele Jordan de la Universidad de Newcastle y John Mollon de la Universidad de Cambridge, argumentaron su existencia en los seres humanos. El punto crucial de la teoría es el hecho de que los genes correspondientes con los conos rojos y verdes se encuentran en el cromosoma X, por lo que las mujeres como XX, potencialmente podrían tener dos versiones diferentes de los genes, con códigos para conos sensibles a rangos ligeramente distintos del espectro.

En esa circunstancia, tendrían cuatro conos y muchas más posibilidades de ser tetracrómata. Aunque la correspondiente combinación de genes tampoco es tan común en el sector femenino, sólo es posible que el 12% de las mujeres tenga cuatro conos diferentes.

Así que una mujer con tetracromatismo, como Concetta Antico, ve un campo de gravilla de multitud de colores: anaranjado, amarillo, verde, azul y rosa. Lo que para los demás es de un insulso color gris, para ella brilla como la vidriera de una joyería “Me sorprendí mucho cuando me di cuenta de lo que los otros no son capaces de ver”, asegura Antico

Sandra Sánchez Guerra
Redacción

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La riqueza del mestizaje

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