Una limpieza profunda.

Una limpieza profunda.

Fiel a la realidad el cineasta Luchino Viconti retrataba en su obra maestra “La Caída de los Dioses” (1969) como una poderosa familia de la alta burguesía alemana, los Von Essenbeck, terminaba devorada por la propia satisfacción de sus intereses. Un arquetipo que el genio italiano construyó como trasfondo del contexto político europeo, a partir del ascenso y luego ocaso del régimen nazi, y que en última instancia servía de denuncia a un modo de hacer política por encima del bien y el mal.

Se creían dioses de un Olimpo imaginario, pero olvidaban un pequeño detalle: el hombre de acuerdo a su naturaleza se rige por las leyes terrenales donde en caso de infracción no actúa precisamente la justicia divina.

Salvando las distancias algo de esto le debió pasar al ex Molt Honorable Senyor y expresidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol –aquí en la tierra nada es eterno- que creyéndose intocable durante 34 años defraudó deliberadamente a Hacienda.

Ahora seguramente lo fácil es estigmatizar a quien ha sido todo un símbolo del nacionalismo catalán y aunque a nadie se le escapa que su tono de “mea culpa” puede haber sido la salida forzosa frente a informaciones todavía más graves que ya se manejaban; algunos ni aún en el disparadero están dispuestos a declinar su confesión…hasta ahora.

Se ha abierto de par en par la caja de pandora y todo lo que tenga que salir saldrá.

En España, mientras que el caso Barcenas, Gürtel o el Nóos todavía no han dicho su última palabra, el Juez Pablo Ruz, José Castro, Mercedes Alaya, Fernando Grande Marlaska, Santiago Pedraz, entre otros, parecen dispuestos a tirar de la manta hasta sus últimas consecuencias, sin importar cargos y eludiendo cualquier privilegio.

Y en el panorama internacional, basta analizarlo detenidamente para saber de lo que estamos hablando: el ex presidente galo Nicolas Sarckozy podría enfrentarse a entre cinco y diez años de cárcel si es condenado por diversos casos de corrupción, también el exministro chino de Seguridad Zhou Yongkang está siendo objeto de inspección.

Lo cierto es que la corrupción se presenta como un mal endémico que tuvo en los años 80 un gran momento de expansión y llega a nuestros días no solo de un modo directo sino también encubierto como otro tipo de corrupción global e institucional como la presión a los países en el caso de las deudas externas o lo que esta sucediendo en Argentina con los nunca mejor llamados ‘fondos buitres’.

Visto lo visto el actual escenario no es idílico pero cuanto menos algo es seguro: los dioses con pies de barro tarde o temprano se verán obligados a mostrar su verdadera cara.

En la mayoría de ocasiones para alcanzar el cielo primero hay que pasar por el purgatorio. Es lo que nos toca inmersos como estamos en una limpieza profunda.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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