De vuelta a la vida sencilla

De vuelta a la vida sencilla

En la España de los años 90 empezó de forma notable a arraigar un sentimiento de disconformidad en muchos padres jóvenes con relación al sistema educativo de los hijos, ya instaurado desde los métodos de relacionarse en edades tan tempranas como el Jardín de Infancia.

El planteamiento de adaptar la vida de los hijos a una sociedad en la que ellos como padres se encontraban poco integrados debido a la falta de coherencia de ésta, a la pérdida total de una vida natural y de calidad en pos de las prisas, de los estrés, del cansancio, el consumismo…De unos medios de comunicación sin imparcialidad y algunas que otras desarmonías más, hizo que empezara a resonar en muchas cabezas de los indignados de entonces, la vuelta a la vida sencilla.

Este método de vida se empezó a convertir en un referente a conseguir para recuperar la coherencia al menos dentro del núcleo familiar y en un entorno inmediato. Todo un reto.

Un componente grande de estos padres españoles, procedían de los que venían de vuelta y de decepciones de las grandes ideologías políticas prometedoras y salvadoras de sociedades corruptas, de los feminismos incluso radicales, que creían en la panacea de la liberación de la mujer igualándola a las mismas lacras que padecían los hombres, y de opositar una y otra vez a la úlcera de estómago para conseguir el puesto de trabajo fijo que garantizara la seguridad de ganar mucho para obtener seguridad.

Y así comenzaron tímidamente las migraciones de algunos grupos de padres con hijos pequeños hacia el campo, a reconstruir pueblos abandonados, a la vuelta de la vida natural, ante la mirada escéptica de muchos y las críticas exacerbadas de otros.

El primer punto importante fue establecer el sistema autogestionario con la economía. Esto enseñó a los hijos lo importante del grupo en detrimento del individualismo aislante y esquizofrénico de las urbes. Quedaba pendiente sni embargo, el escabroso tema social de sacar a los niños de las escuelas oficiales basadas en la competencia por las calificaciones e innovar educando a los hijos en casa. ¿Era esto ético, bueno, o simplemente ingenuamente experimental?

Algunas dudas salen a flote cuando la sociedad está enferma y reconoce sus patologías, pero critican y no apoyan a quienes intentan innovar probando algo diferente que no sean analgésicos para acallar síntomas.

Los protagonistas de estas historias fueron muy entrevistados y estuvieron durante mucho tiempo en el punto de mira de una curiosa comunidad que los miraban de reojo cuando, como familia, decidieron dar el gran cambio de abandonar puestos de trabajo, posiciones sociales y simplificación de bienes materiales, en suma, para vivir de una forma sencilla, cambiando el orden de valores de cantidad a calidad.. Ellos se defendían explicando que como padres no eran nada raros o extraordinarios, sino que como todos, querían dar a sus hijos lo que ellos consideraban que había sido o era mejor para ellos mismos como adultos.

Algunos padres de clases más acomodadas, también se unieron a esta filosofía de vida y cambiaron los trajes de etiquetas de las grandes corporaciones, por botas de campesinos, y los vecinos y amigos de fiestas y cócteles por relaciones muy diferentes con unos nuevos vecinos agricultores o pastores de rebaños. Leímos y escuchamos por ese tiempo a hombres de negocios exitosos, a directores de bancos en otros casos o agentes de bolsa, que pasaron a criar gallinas y truquear o vender huevos dentro de las cooperativas familiares asociadas con la naturaleza, en una nueva forma de vida simplificada en pos del bien común: comprar localmente, comer localmente y reconstruir la importante esencia comunitaria.

En estos días y como dato curioso, la FAO aconseja como herramienta para combatir el hambre y la pobreza del planeta, la agricultura familiar. Este organismo ha llegado a declarar este año de 2014 como Internacional de la Agricultura Familiar.

Podríamos decir entonces, que los hijos que están creciendo en estos términos, aprenden con la experiencia diaria un sistema transformador que hace posible in situ la desaparición de las presiones de la cultura del consumo innecesario.

En América a este respecto, existe una experiencia muy interesante que tiene como protagonista la voz de Shannon Hayes. Ella es una mujer que tomó esta opción de vida junto a su marido y dos hijas pequeñas. Ellos trabajan la tierra en el norte del estado de Nueva York. En su libro titulado “Radicales amas de casa: reclamar domesticidad de una cultura de consumo”, cuenta sobre hombres y mujeres de los EEUU que se centran en el hogar como un acto político y ecológico, alineando sus vidas en torno a la familia y la comunidad para la realización personal y el cambio cultural.

Esta forma de vida ha venido a demostrar en su entorno, que es sana también para los niños. La creatividad se desarrolla de mejor manera así como el pensamiento independiente. Que no se trata como comúnmente se cree de una monotonía aislada o embrutecedora, ni a un estado de servidumbre, sino por el contrario, a un empoderamiento como núcleo familiar.

Una expresión importante de Shannon Hayes es: “no podemos” es una palabra de límites, pero al mismo tiempo es un reconocimiento de que todo lo demás es posible.

Como padres, una de sus preocupaciones principales era por la excesiva exposición de los hijos a los medios de comunicación de noticias negativas y desastrosas. Ella y su marido piensan que demasiadas malas noticias sin filtro de madurez, llevan a la desesperanza, y de ahí a la apatía, y que los adultos apáticos tienen dificultad de transformación para lograr cosas positivas.

Ella comenta varios puntos interesantes al respecto. Uno, que es consciente sobre las elecciones de vida que hicieron, y de que éstas no permiten quizás que los hijos tengan lo que ellos quieren o demanden alguna vez, pero sí está segura de que tienen una mejor vida y cuentan con todo lo suficiente.

También que los hijos crecen en su propia independencia, aprendiendo en casa. Piensa que ellos tomarán un día también sus decisiones para continuar en ese estilo de vida o aventurarse en la que dejaron sus padres.

Para saber más:

Película ¿QUÉ ES LA VIDA?

Director François Dupeyron

CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR EL MUNDO

(Claudio Naranjo) Ediciones La Llave

Página de Facebook: REPOBLACIÓN DE PUEBLOS ABANDONADOS

LA ESCUELA MODERNA

(Francisco Ferrer i Guardia)

Tusquets Editores

María Alcalde 
Redacción

Leer más: 
La felicidad es el medio no el fin 

 

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