La gamificación es verde

La gamificación es verde

Entro en un ascensor que posiblemente sea el más cool al que me haya subido jamás. Abro la verja y aparece un chico. Me aparto para dejar salir. Pero no, es el encargado de guiar a los huéspedes como yo.

– ¿Dónde vas? -me dice mientras acciona una palanca digna del Titanic.
– Al sexto, a Practically Green -le contesto.
– ¿Ah, es tu primer día de trabajo? –pregunta.
– (risas) No, no… es una entrevista. Soy periodista y voy a enterarme un poco de lo que hacen para un mundo más sostenible y más verde. – le explico mientras pienso que podría haber subido a pie para encajar con el discurso-
– Ah, entendido.

Llego a destino. La sala principal es amplia, el suelo es de madera y unos enormes ventanales dejan ver varias chimeneas humeantes que trabajan a destajo un día normal de invierno en Boston, a menos 15 en pleno mediodía.

Con permiso de la chimeneas, las empresas están cada vez más concienciadas con el medio ambiente y, más todavía, si se refleja en su partida de gastos. Puede sonar a algo progre, cool, trendy o una moda pasajera. Podría ser. Pero… y si a la empresa se le presentan los datos de manera sugerente como: “Los kilowatios ahorrados este mes equivalen a iluminar Nueva York durante tres segundos”. ¿Sugerente, verdad?

Esta es la tarea que llevan a cabo en Practically Green, una empresa verde que se dedica a implementar programas de concienciación con el medio ambiente a otras empresas para que reduzcan gastos, emisiones y tomen conciencia de que un desarrollo sostenible beneficia al planeta y a su bolsillo.

La idea nació hace cuatro años bajo la tutela de Susan Stevens, CEO de la empresa. Por aquel entonces, ella estaba estudiando un curso de arquitectura en el que se trató la clasificación de los edificios en función de su sostenibilidad y respeto con el medio ambiente. ¿Mmmm… Y si lo hacemos con personas?, se dijo Susan.

Y así la cosa empezó a rodar. Primero, con pequeñas compañías y ahora con grandes corporaciones como Sony, NBC, Unilever… que han visto en Practically Green una manera ideal para crecer de manera sostenible, reducir gastos y concienciar a sus empleados.

Parte del secreto del éxito se debe al divertido software que Practically Green customiza para sus clientes. Susan navega por él mientras me explica las bondades de la herramienta. Badges, clasificaciones de empleados, time line, retos, acciones, información de interés… no le falta de nada para estimular la participación de los trabajadores de la empresa.

La aplicación es divertida y no hace falta leer instrucción alguna para moverse por ella. Susan me crea un usuario de prueba para explicarme como lo hacen los empleados de cualquier empresa. Empiezo con cero puntos, uch! Pero por ir al trabajo en bici, comer sano y un par más de variables asciendo a mil y pico puntos.

Luego, la aplicación me marca retos como apagar las luces de la oficina, poner el PC en modo ahorro, reciclar papeles y demás gestos que me harán competir con mis compañeros a la caza del último badge, como si de Foursquare u otras famosas aplicaciones se tratara.

Gran parte del éxito de la herramienta responde también al factor gamificación. La competición -sana- entre los empleados hace que el juego sea “adictivo” –dice Susan hablando del feedback de alguno de los usuarios-. Las medallas, los puntos, los retos, niveles… hacen que ser verde en la empresa parezca un juego divertido.

“Luego, según la empresa, cada uno decide lo que hace con sus empleados. Algunas, eso sí, hasta lo reconocen con bonus en las nóminas”, dice Susan. Y añade que “la empresa es la primera en desear tener a unos empleados sanos, ya que en EE.UU es ella la que costea la cobertura médica del empleado, no como en Europa que hay una Seguridad Social”.

Volvemos a mi perfil y le doy a algún ítem que me permita sumar más puntos. Pero la herramienta es puñetera. No me deja repetir una misma acción hasta cuatro horas después… Vaya, ya me veía líder en un día. Por supuesto, uno puede adjudicarse más puntos. “Se puede mentir, ahí entra la moral de cada uno”, me dice Susan. Además, la CEO añade que las empresas hacen firmar cláusulas de honestidad a sus trabajadores. A ver ahora quién se atreve a jugar con su sueldo.

Carlos Betriu
Redacción

  Categories:

ver mas artículos

Noticias recientes

Vivir una vida pausada en la gran ciudad

Implementar el modelo en las grandes ciudades ya es un objetivo cercano a cumplirse para Pier Giorgio Oliveti, director de la organización Cittaslow, que advierte este gran interés por parte de las principales ciudades en unirse a la iniciativa.

Leer más

El barco que funciona sólo con energía solar

El mayor buque que funciona sólo gracias al sol. El ingeniero suizo Raphael Domjan cree que A. Latina no debe perder oportunidades en materia de energía solar. “El propósito principal

Leer más

Una posible nueva terapia contra el cáncer

El científico confía en que esta molécula sirva de base para nuevos tratamientos contra todo tipo de cánceres.

Leer más

Chuck Feeney, el multimillonario que ha regalado toda su fortuna

A sus 85 años de edad, este filántropo ya ha donado toda su fortuna y ha sido nombrado el número 1 de la lista de los 10 filántropos más generosos del mundo en la revista Forbes.

Leer más

Ayuda en Acción. Programa educativo Genios para eliminar la brecha digital

Según explican desde la ONG, este proyecto consigue acercar las ciencias de la computación a los niños y niñas, entre 8 y 12 años, que no tienen todavía un fácil acceso a la tecnología, para democratizar el acceso a la misma y generar igualdad de oportunidades.

Leer más

Añadir un comentario