Una moneda virtual contra el sistema: Bitcoin

Una moneda virtual contra el sistema: Bitcoin

bitcoin-moneda virtual-dinero electronico-nueva monedaBitcoin: de divisa misteriosa a burbuja financiera.
Desde hace unas semanas todo el mundo habla de Bitcoin.

Se trata de una divisa electrónica o cripto-divisa, que nace de una compleja formulación matemática. Tiene un desconocido origen y es independiente de cualquier organismo regulador o empresa: aparentemente su control está en manos de los propios usuarios.

Bitcoin no cotiza en ningún mercado oficial y apenas se puede pagar en ningún sitio con ella, pero su precio se ha disparado en las últimas semanas -dicen que por su valor como refugio, incluso coincidiendo con la penosa actuación de las instituciones en el rescate de Chipre.

Para algunos es la herramienta perfecta para un nuevo orden financiero mundial, una bandera libertaria y antisistema.

Otros hacen sonar las alarmas porque temen que se convierta en una nueva burbuja financiera global.

Bitcoin es uno más de los muchos sistemas de pago que convierten el dinero físico en bytes. Lo que hace diferente a Bitcoin es que no tiene una entidad que verifique la autenticidad del dinero que se intercambia: no hay un Banco Central de Bitcoin que emita o regule la divisa.

El misterio Bitcoin empieza en su mismo origen: se dice que el algoritmo fue creado en el 2008 por alguien que utiliza el pseudónimo Satoshi Nakamoto. Nadie sabe a ciencia cierta qué ni quién hay detrás. Incluso resulta muy difícil encontrar a alguna persona que haya utilizado la divisa o alguna empresa que la acepte como moneda de cambio.

Pero a pesar de ello, o precisamente debido a ello, Bitcoin va camino de ser trending topic mediático.

El jueves corría por las webs especializadas que la cotización pinchaba porque hubo ciberataques contra Instawallet, un servicio de monedero, y MtGox, el mayor sitio de compra-venta de Bitcoin.

El investigador del departamento de ingeniería telemática de la UPC, Josep Pegueroles, explica las dos principales características de Bitcoin: 1) está basado en criptografía de clave pública, que es la misma matemática que utiliza el DNI electrónico o los certificados digitales de internet; pero en vez de identificarse con una persona, se asocia a una “dirección Bitcoin”, como una matrícula. Un mismo usuario puede tener muchas matrículas, por eso se dice que es pseudoanónima. Y 2) está basado en un protocolo de internet peer-to-peer, P2P, una red distributiva y colaborativa; la misma base de Napster o eMule, en las que los usuarios conectados compartían sus archivos de música o películas.

En Bitcoin se comparte la información de las transacciones y las monedas en curso.

El sistema Bitcoin se crea a partir de ordenadores privados conectados entre sí: estos van resolviendo los algoritmos matemáticos que ideó Nakamoto y que son los que generan nuevas divisas (como si fueran las máquinas que imprimen billetes).

Se dice que ahora hay 10 millones de unidades en circulación y que se seguirán creando unidades de la divisa hasta 2140, fecha en la que, según la descripción del invento, se llegará al máximo posible, 21 millones de unidades. Si habláramos de oro, diríamos que entonces la mina habrá agotado su último filón (siempre que alguien no decida ampliar el reto).

Cuando un usuario quiere tener Bitcoins, tiene que registrarse en la página de la organización y descargarse una aplicación que funciona como monedero, y luego comprar los Bitcoins con dinero real (vía tarjeta de crédito, transferencia bancaria…). También se pueden obtener a cambio de ceder memoria del ordenador para hacer la “minería” de las operaciones matemáticas que desarrollan el sistema.

Mientras tanto, la ley de la oferta y la demanda debería funcionar como en el mundo real. Y como estos días todo el mundo habla de Bitcoin, su cotización se ha disparado a 140 dólares la unidad, muy por encima de los 0,05 dólares de su lanzamiento. Aunque en su corta vida ya ha vivido altibajos: en el 2011 subió a 35 dólares, cayó a 4…

“Un sistema de pago electrónico no es malo ni nocivo por sí mismo”, dice el profesor Pegueroles. Los sistemas de pago electrónicos utilizados hasta ahora, sea Visa o PayPal, tienen nombre y dejan rastro. Pero Bitcoin es como el dinero en metálico: cambia de manos y ya está. Por eso es inevitable cuestionarse, por ejemplo, si es una manera fácil de mover dinero negro.

Hace un año, Reuters hablaba de los usuarios de Bitcoin como “una extraña variedad de uber-geeks, anarquistas, libertarios, estafadores y comerciantes de divisas”, pero aseguraba también que se hacían operaciones desde Morgan Stanley y Goldman Sachs.

Para los defensores de Bitcoin, como la masa monetaria estaría limitada por propia definición, la unidad no se depreciará y por tanto es una buena inversión.

En cambio, otros alertan, como hacía esta semana Xavier Sala i Martín en su blog: “El papel que el dinero juega en la economía no es de inversión, sino de intercambio”… y añade que “el precio de la moneda no sólo lo determina la oferta, sino que también depende de la demanda”, para justificar que “la gente que está comprando Bitcoins son los especuladores”.

Otro gran misterio sin resolver es a dónde va a parar el dinero que los usuarios pagan por comprar Bitcoins. Y además, ¿es legal una divisa emitida por nadie? Los economistas que se han pronunciado, incluido el Nobel Paul Krugman, son cuanto menos escépticos sobre la viabilidad futura de Bitcoin. “Ya hemos visto que un regulador no es garantía para evitar problemas. Pero este tema tiene una alta probabilidad de acabar muy mal”, dice Oriol Amat, de la UPF. “Hay mucha opacidad. Puede convertirse en una estafa piramidal: cuando la gente deje de entrar, se hundirá”.

“Ahora Bitcoin no es un competidor en el mercado de divisas porque hay demasiadas cuestiones pendientes sin resolver”, explica Gus Farrow, analista de divisas en FXstreet.com.

Considera que quienes entraron al principio han hecho negocio, pero para el público general aún está lejos: falta confianza. “Eso no significa que no tenga un futuro. Es muy simple: si la gente cree en su valor, entonces tendrá futuro. Pero hay que definir bien las oportunidades y los riesgos, y eso necesita tiempo”.

Mar Galtés
Fuente: La Vanguardia

Leer más:
Bitcoin, las empresas que usan la moneda virtual

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