El trueque como moneda de cambio

El trueque como moneda de cambio

En Grecia, se están “inventado” una moneda propia.

El euro está asfixiando a las economías periféricas y cada vez hay más detractores, hay más hambre y menos dinero.

Frente a esta situación, en la isla de Siros, Grecia, se han “inventado” una moneda propia. Se llama sano (moneda  de trueque de Siros) y vale exactamente una hora de trabajo. El trueque es el sistema que se ha elegido para usar la nueva moneda.

Tras el éxito de las monedas alternativas en las ciudades de Volos y Patras en la península Helénica , las redes ahora se van extendiendo por todo el país. Antes de la crisis sólo había cuatro redes de intercambio alternativo en Grecia. Ahora hay 46. En algunas, como en Volos, Patras y Naxos, se ha creado una moneda física que puede usarse en mercadillos para aliviar problemas básicos mediante el intercambio de trabajo, comida o servicios médicos.

En Siros, el turismo -principalmente griego- ha caído. Y ahora empiezan los ajustes en la plantilla. El sano no responde a necesidades primarias, sino que permite mantener algún gasto extra para la clase media. “Yo estoy dando clases de francés y recibo fruta y huevos de producción local o mermelada; no es para sobrevivir”, dijo Filia Mildaki, psicóloga que participa en la red. También se celebran mercadillos con productos gratis.

“Las redes ayudan a suavizar el golpe de la crisis atendiendo a necesidades sociales que ya no se cubren ni en el sector publico ni en el privado”, explica Giorgios Stathakis, diputado del partido de izquierdas Syriza, uno de los impulsores.

“Estamos intentando intercambiar cosas como hacían nuestros abuelos”, dice la psicóloga Filia Mildaki. No será fácil recuperar el pasado, advierte Stathakis.

“Hace 40 años, el 30% del intercambio de servicios en esas comunidades se hacía sin dinero; mi abuela era médico en Creta y jamás le pagaban con dinero, sino con huevos o queso”, dice. “Luego en los años 60 todo cambió; llegó el turismo, las rentas de las familias se dispararon y ahora poco se recuerda; estamos empezando desde cero”.

“Son viejas costumbres, pero recobran importancia ahora”.

Los productos que se intercambian son productos como pescado, hortalizas locales, muebles de madera, jabones, chocolate casero y servicios como reparación: eléctrica, fontanería, jardinería, diseño gráfico, asesoramiento jurídico o contabilidad.

Últimamente, también se han incluido servicios de cuidar a gente mayor o enferma e incluso servicios médicos.

La crisi sapremia a desarrollar el ingenio y esta es una medida desesperada para tiempos desesperados.

Alejandro Miralles
Redacción

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