Los medios y las malas noticias

Los medios y las malas noticias

¿Buenas o malas noticias?
Más que por los periódicos, los lectores saben por experiencia propia que en tiempos de crisis las cosas no están para tirar cohetes. Y siendo así, ¿deben los medios insistir en las “malas” noticias?

Tras dos trimestres consecutivos de decrecimiento de la economía española, La Vanguardia tituló en portada con una sola palabra en grandes caracteres: “Recesión”. (24 de abril). Y ante el titular, el lector Agustí Juste reaccionó así: “Ya no puedo más. Hasta aquí hemos llegado. Cada día cuando recojo el diario ya sé lo que voy a encontrar: noticias catastróficas”. Otro lector, Luis Lluciá, reconoce que “aunque la crisis tiene múltiples causas, uno de los motivos de su profundidad es el permanente alarmismo de los medios, incluido el de ustedes” y señala que la economía está más paralizada porque este alarmismo frena el consumo “incluso de aquellos que siguen teniendo capacidad de gasto”. Teresa Aguirre dejó este mensaje en el contestador: “Hoy deberían haber hablado más de Sant Jordi y dejarnos por un día de tanta crisis”.

En un ensayo de título provocador (El miedo es el mensaje) el sociólogo Enrique Gil Calvo escribe que “a partir de un cierto umbral de riesgo real, la opinión pública siempre experimenta la propensión a provocar y a percibir mayor alarmismo colectivo” y señala que esta es la base del “popular aforismo periodístico: “Sólo son noticia las malas noticias”. Hace diez años, en el 2002, Agner Fog había llegado a conclusiones parecidas: “La gente tiende a evaluar la probabilidad asociada a un riesgo según la cantidad de información recibida y la intensidad de la misma” (Mass media and democracy crisis). Sabiéndolo, quizás valdría la pena evitar titulares que, aunque correctos, sean excesivamente llamativos o con voluntad de impacto.

Han pasado 30 años desde que en su primer número, el diario norteamericano USA Today, con voluntad de ser a la vez próximo y global, tituló de forma extravagante la noticia del accidente de un DC-10 al despegar de Málaga rumbo a Nueva York: “Milagro: sobreviven 357, mueren 55”.

Hoy el periódico es un referente de la prensa mundial. Pero este no fue el camino del éxito. La voluntad de convertir en menos mala la noticia no restó ninguna gravedad al accidente.

¿Existen noticias buenas y noticias malas? Seguramente no. Pero sí que la realidad se puede abordar con distintas miradas. Lo descubre la lectora Eva Calduch en un correo remitido el domingo pasado: “Quiero felicitarles por dos artículos que hoy han publicado: ‘Reinventarse’ (Vivir) y ‘Tener éxito en época de crisis’ (Dinero). Estas noticias son lo que el país necesita para salir de la crisis”. El periodismo de calidad no debe renunciar a la información. Pero es bueno mirar la realidad desde todos los ángulos y huir de alarmas innecesarias.

Josep Rovirosa
Defensor del lector del diario La Vanguardia
Publicado en: La Vanguardia

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