Europa no debe de mantenerse callada

No perdamos esta oportunidad.
Tras el caos y las dudas posteriores a la “Revolución del Jazmín” en Túnez, la UE parece estar de nuevo paralizada ante el levantamiento de los egipcios contra el régimen de Hosni Mubarak. Sin embargo, tal y como destaca la prensa europea, la UE tiene la oportunidad de apoyar la democracia en su “patio trasero” del Mediterráneo.
“Ayer Túnez, hoy, Egipto, ¿quién será mañana? ¿Argelia, Jordania, Yemen? Nadie puede predecir la dirección de la oleada de protestas que se ha extendido por el mundo árabe desde la caída del presidente Ben Ali el 14 de enero”,escribe Jacques-Hubert Rodier en Les Echos. En opinión del editorialista, “este movimiento con carácter de revolución democrática, como los vividos en Europa en el siglo XIX, ha pillado por sorpresa a la Unión Europea, pero también a Estados Unidos”.

Y si bien “desde hace varios días, Barack Obama se ha visto obligado a realizar una revisión desgarradora de su estrategia ante el aliado egipcio”, “Europa no debe mantenerse callada”: aunque su peso en la región, tanto político como económico, se haya reducido y aunque “la Unión para el Mediterráneo, tan deseada por Nicolas Sarkozy, haya sido un fracaso”, no por ello debe rendirse. El 31 de enero, recuerda Rodier, “se reúnen en Bruselas los Veintisiete con la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, para confirmar su voluntad de dar una señal positiva a Túnez. No obstante, este gesto sigue siendo insuficiente con respecto a las aspiraciones de los pueblos de la otra orilla del Mediterráneo”.

¿Podremos borrar la “vergüenza europea”?
Ahora bien, añade, “Europa no puede faltar a esta cita. Supo movilizarse tras la caída del Muro de Berlín. ¿Por qué no lo iba a hacer ahora? Este fin de semana, el llamamiento al cambio de régimen en El Cairo ante las reivindicaciones legítimas de los egipcios, por parte de David Cameron, de Angela Merkel y de Nicolas Sarkozy, es un primer paso en la dirección correcta. Pero es necesario hacer mucho más, con Estados Unidos como aliado y no como un rival, con el fin de ayudar a los pueblos tras la marcha de Ben Ali, y quizás tras la de Mubarak”.

¿Bastará esta iniciativa para borrar lo que El País califica de “Vergüenza europea”?. “La UE ha permanecido muda ante los dilatados abusos de las autocracias norteafricanas”, en lugar de hacer cumplir las disposiciones del artículo 21 del Tratado de Lisboa [relativo a la universalidad de los derechos humanos] y la Estrategia Europea de Seguridad de 2003 [sobre la conveniencia de la UE de que los países limítrofes estén bien gobernados]”. “La actuación de la Unión Europea en los últimos meses ante vulneraciones sistemáticas de los derechos humanos [en estos países] indica que ha perdido toda querencia sobre los valores que pretende encarnar” y “cualquier noción sensata de cuáles sean sus intereses”.

Tras haber fustigado la actitud “vergonzosa” de Francia ante la “Revolución del Jazmín” y el “descaro” de Italia y España, preocupadas únicamente por el mantenimiento de la cooperación sobre los flujos migratorios, El País compara la posición de la UE con la adoptada por Estados Unidos, que “ha incitado a los ejércitos de los países en crisis a respetar a los civiles y presiona a sus autoridades en favor de reformas significativas”. Si bien Estados Unidos ha recuperado su carácter de “potencia liberal”, concluye El País, “La UE va camino de perderlo”.

Una mirada geopolítica al Mediterráneo
A Italia, en primera línea, al igual que España, le preocupa que la UE se quede al margen ante una situación que le incumbe más de lo que podamos pensar. De este modo, señala Guido Rampoldi en La Repubblica, “de repente, nos encontramos de nuevo en primera línea en Europa, ante unos países árabes trastornados por cambios radicales y un Oriente Próximo donde las negociaciones de paz pueden fracasar”. En el mismo diario, Lucio Caracciolo opina que el levantamiento “podría cambiar a mejor nuestra frontera meridional, al acercarla a nuestros ideales de libertad y democracia y al aprovechar las oportunidades de desarrollo que había socavado la avidez de las élites postcoloniales”.

Así pues, con el fin de no limitarse a una lógica puramente contable del Mediterráneo, Joschka Fischer insta a la UE a crear condiciones políticas para que el Mediterráneo se convierta en un auténtico socio y no solo en un estanque de “PIGS” (los países del sur de la UE en crisis). “Los Estados miembros [de la UE] mediterráneos se tambalean y al mismo tiempo, en la orilla sur, se anuncian grandes cambios. Va siendo hora de que Bruselas y las grandes capitales europeas consideren el Mediterráneo no sólo en términos fiscales, sino también geográficos”, escribe el ex ministro de Asuntos Exteriores alemán en un artículo publicado, entre otros diarios, por Der Standard en Viena.

“Si los europeos siguen ocupándose ante todo de sí mismos y debatiendo sobre contabilidad, perderán estas oportunidades”, señala Fischer: “porque en el espacio mediterráneo es donde se anuncian una serie de decisiones que afectarán directamente a la seguridad de Europa. Si los europeos se dejan guiar por la avaricia y la obcecación estratégica, el precio a pagar será muy alto y sobre todo, más peligroso”.

PUNTO DE VISTA DEL ESTE
Reminiscencias de 1989
En Europa Central y Oriental encontramos puntos comunes entre los sucesos que agitan el norte de África y los que cambiaron el destino de los países del antiguo bloque comunista en 1989. “Piden libertad, piden una vida mejor. Es decir, las mismas cosas por las que luchamos hace veinte años”, escribe Adev?rul. “Para que pudiéramos vivir como en Occidente. Para que tuviéramos las mismas cosas que los del oeste. Y lo conseguimos”. Tenemos “la ilusión de una vida mejor en forma de un teléfono móvil, un televisor en color con 110 cadenas y una casa que tendrán que pagar nuestros hijos”. “Tenemos todo, pero lo que poseemos se compró con dinero prestado, advierte el diario rumano, según el cual “en África, las grandes empresas han descubierto un nuevo oasis de ingresos. Tras encadenar a Europa del Este, se disponen ahora a conquistar el continente negro”. Por su parte, Gazeta Wyborcza denuncia la política de doble rasero aplicada en occidente con respecto a los regímenes autoritarios en el Norte de África y en Cuba o en Europa del Este: “¿Por qué prestamos tan poca atención a los numerosos prisioneros políticos de Egipto y de Túnez y nos preocupamos tanto por unos cuantos detenidos políticos en Cuba y Bielorrusia?”, se pregunta el diario polaco. “En Europa Oriental, los obstáculos para la democracia son los mismos que en el Norte de África, pero no se renuncia a ello tan fácilmente. Tendríamos que detenernos para reflexionar sobre esta asimetría, no tanto para encontrar a los culpables, sino para aprender algo sobre nosotros mismos”, plantea el diario polaco que, no obstante, no cree que “Egipto pueda repetir la transición del autoritarismo hacia la democracia según el modelo polaco, griego, español, sudafricano o chileno”.

Publicado en: Presseurop

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