Más mujeres en las empresas

Mujeres en lo más alto.Ocho años después de que el Gobierno noruego aprobase una ley que requiere que el 40% de los miembros de las juntas de las compañías sean mujeres, Nicola Clark de International Herald Tribune analiza la situación de la igualdad de género en el seno de las corporaciones de otros países de la europeos, donde los Gobiernos están considerando implantar medidas similares.Arni Hole recuerda la onda expansiva que recorrió la comunidad empresarial noruega en 2002 cuando el Gobierno aprobó una ley que exigía que el 40% de los miembros de los consejos de administración fuesen mujeres. “La gente puso el grito en el cielo”, dice Hole, directora general del Ministerio de Igualdad. “Fue una terapia de choque”. Incluso en esta sociedad que aboga incondicionalmente por la igualdad —el 80% de las noruegas trabaja fuera de casa y la mitad de los ministros del actual Gobierno son mujeres— la idea parecía radical, no tanto por el objetivo en sí, sino por la mera magnitud del cambio que suponía. En aquella época, las mujeres noruegas ocupaban menos del 7% de los asientos de los consejos de administración del sector privado. Tras meses de acalorado debate, la medida fue aprobada por una significativa mayoría en el parlamento, y daba a las empresas estatales hasta el 2006 para poner en marcha la ley; y hasta el 2008, a las empresas que cotizaban en bolsa.Casi ocho años después, la cuota de directivas en las cerca de 400 empresas implicadas es superior al 40%; y un cuarto de los miembros de los consejos de administración de las 65 empresas privadas más importantes son mujeres. Para muchas feministas, este es el paso más audaz que se ha dado nunca para abrir una brecha en una de las barreras más sólidas de la igualdad de género. Tanto es así, que el mundo ha tomado nota: España y Holanda han adoptado leyes similares, 2015 es la fecha límite para su entrada en vigor. El Senado francés debatirá en breve una propuesta de ley para adoptar una cuota de mujeres directivas de aquí a 2016, tras el visto bueno emitido a mediados de enero por la Asamblea Nacional. Bélgica, Gran Bretaña, Alemania y Suecia están considerando adoptar esta legislación. Pero una vez pasada la tormenta, a los investigadores les toca lidiar con algunos datos frustrantes: que haya más mujeres en los consejos de administración noruegos no ha repercutido —al menos, por el momento— en una mejora de la calidad profesional de las juntas ni de los rendimientos corporativos.No se alcanza el umbral de la ‘masa crítica’En la Unión Europea en 2008, un 9,7% de los altos cargos de 300 empresas de primera fila eran mujeres, frente a un 8% en 2004, según la European Professional Women’s Network. En Estados Unidos, cerca del 15% de los directivos de las mejores 500 empresas estadounidenses, clasificadas por la revista Fortune, son mujeres, mientras que en las compañías asiáticas, la presencia femenina sigue escaseando. De hecho, en China e India apenas supone el 5% de los puestos directivos y en Japón el porcentaje sólo alcaza el 1,4%.El informe realizado por McKinsey en 2007 sobre las grandes compañías europeas revela que las que cuentan con menos de 3 mujeres en su comité ejecutivo, obtuvieron mejores resultados que otras empresas del sector, a saber un 10% más en términos de rendimiento promedio sobre el capital y cerca del doble de beneficios de explotación. El estudio se suspendió antes de poder vincular esos rendimientos a una “masa crítica” de mujeres, pero sí reveló que las empresas con más diversidad de género entre sus altos cargos tendían a obtener mejor puntuación en términos de calidad y organización.Pero los economistas aseguran que la relación entre rendimiento y mujeres ejecutivas no es tan clara. Los comités de administración se encargan fundamentalmente de supervisar y asesorar a los directivos y mandos intermedios, cargos que siguen ocupando los hombres de forma abrumadora. Mientras tanto, la ley de cuotas acarrea otras consecuencias imprevisibles: las “faldas de oro”, como se conoce en los medios a las codiciadas empresarias noruegas, han acaparado múltiples asientos en las salas de juntas del país. Un grupo de élite de 70 mujeres ocupa más de 300 puestos ejecutivos, según el Centro de Diversidad Corporativa. Algunos argumentan que las 46 semanas de baja maternal que ofrece Noruega (los padres tienen 10 semanas), en realidad, supone una desventaja para aquellas mujeres que aspiran a ocupar un alto cargo. Otros aseguran que las mujeres son más reticentes que los hombres a sacrificar su vida familiar. Un estudio publicado el año pasado por dos economistas suecos sugería que la baja por maternidad de un año o más impide escalar puestos ejecutivos. El estudio desveló que las mujeres representan entre el 27% y 32% de los cargos directivos en los países nórdicos frente al 34% y 43% en Australia, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos, donde la baja por maternidad es más limitada.Nicola ClarkPublicado en: International Herald Tribune- Presseurop

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