La gente más feliz, un hecho diferencial

La gente más feliz, un hecho diferencial
Desde tiempos remotos la felicidad ha sido piedra angular de los grandes debates de la humanidad. Aristóteles decía que para alcanzarla era necesario cultivar la virtud, Epicureo abogaba por una visión más hedonista, mientras que Séneca decía que cuanto más se busca más se aleja.

Más allá de la filosofía y sus visiones contrapuestas, la felicidad debe pasar del mundo de las ideas a la práctica para poder ser efectiva. El s.XXI alberga esperanzas de conocer los mecanismos que activan la dicha en las personas y que hoy se explica a través de la ciencia de la felicidad.

Así lo entiende el doctor en psicología y filosofía, Tal Ben-Shahar, quien además imparte clases en la Universidad de Harvard en su curso de Psicología Positiva. Su conocimiento sobre la felicidad no solo le ha valido el récord de estudiantes en su aula sino también ser exitoso divulgador de la materia, lo que hoy llamaríamos un gurú. Autor de libros como “Elige la vida que quieres” o “Practicar la felicidad”.

De forma magistral Ben-Shahar aterriza el concepto de felicidad por medio de herramientas reales que todo el mundo puede aplicar desde su cotidianidad.

Si algo tiene claro es que la felicidad no se puede supeditar a la consecución de objetivos externos, que si bien prometen una ilusión está solo depende de las expectativas que depositamos en el camino.

Desde nuestra visión subjetiva podemos creer que deberían ser más felices las personas que lo tienen todo o aparentan tenerlo en cuestión material, sin embargo son cuantiosos los casos de personalidades que se han suicidado y demuestran lo contrario. En su caso tenían todo, menos la felicidad.

La felicidad nace del bienestar interior 

El hecho diferencial de las personas más felices del mundo es que se sienten así gracias a su bienestar y conformidad interior. A partir de ahí confluyen diversos factores en sus mayoría intagibles que propician este estado de ánimo.

Ben-Shahar menciona la importancia de las buenas relaciones con el prójimo, las relaciones reales que no virtuales, y más especialmente en un momento de omnipresencia tecnológica. Asimismo promueve el sentimiento de gratitud que permite ser más consecuente con cada triunfo que ocurre en nuestra vida.

El profesor quiere desmitificar la idea de una felicidad perenne casi como un estado hipnótico. En este sentido no quiere desmerecer la importancia de las semocione negativas como la tristeza o el enfado, que nos hace sentir vivos y al mismo posibilita detectar estados de ánimos para saber gestionarlos. 

El ser feliz es una cuestión de voluntad que implica la asunción de hábitos saludables. Tal es el caso de la meditación que se ha demostrado que practicada con regularidad refuerza las conexiones neuronales. Al igual que los beneficios de prácticar treinta minutos de ejercicio físico regular tres veces por semana que incrementa la producción de las hormonas relacionadas con la felicidad.

Por último Ben-Shahar cree necesario la incorporación de una educación emocional ya desde las escuelas aprovechando la plasticidad cerebral de los niños. Relaciones, significado, felicidad, resiliencia…deberían formar parte de nuestra educación y ser potenciadas por los profesores en beneficio de las próximas generaciones.

Cristina Grao Escorihuela

Redacción

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