Lunes 23 de Octubre del 2017
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Recomponer las piezas rotas. Jorge Dobner


Hay un arte tradicional japonés originario del s. XV que consiste en reparar la cerámica, cristal o porcelana rota uniendo las piezas descompuestas con un adhesivo especial y luego rociar polvo de oro, entendían que de esta forma se devolvía a la vida los objetos rotos.

Kintsugi o kintsukuroi como se llama dicha técnica llevada a nuestro tiempo, no pretende ocultar los defectos de los objetos rotos sino acentuarlos como marcas de historia.

Celebran así que los defectos y grietas del objeto antes roto también puede ser bello – incluso más – porque ahora esas grietas se han convertido en la parte más fuerte de la pieza.

Pocos podrían adivinar que este arte encierra tanto simbolismo, simple y a su vez profundo que traído al plano humano enseña una valiosa enseñanza. En muchos aspectos desde occidente podríamos incorporar al menos parte de esa filosofía oriental que se construye desde lo más elemental, sencillos valores y principios humanos.

Llevamos días, semanas y meses donde las grietas en el mundo se hacen más visibles a tenor de los últimos acontecimientos mundiales: la lucha latente entre Trump y Corea del Norte, la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner acusando a Macri de buscar una “fractura social”, el conflicto enconado de Venezuela con Maduro a la cabeza, la irresolución del ‘Brexit’ con miles de británicos pidiendo su revocación, la entrada de los ultras en el Parlamento Alemán o el conflicto enardecido Catalunya-Estado español.

Son grietas que duelen, que rompen el corazón de la gente, que parecen van a estallar el mundo en pedazos, pero incluso o a pesar de los peores vaticinios por estas fechas, todavía no se ha instalado el caos.

Eso sí, estamos en un punto de inflexión donde los políticos, representantes del pueblo, deben mostrar una mayor talla política que la demostrada hasta ahora, seguir así los pasos de algunos valiosos predecesores.

Este mundo se ha roto y recompuesto tantas veces que parece mentira que todavía estemos aquí, pero lo estamos. Una Europa derruida por la II G.M vovió a resurgir cual ave fénix gracias a la solidaridad compartida, no sin años de trabajo y esfuerzo, también Argentina y otros países latinoamericanos sobrevivieron a las dictaduras recobrando el orden democrático, entonces también EE.UU y Reino Unido demostraron un espíritu colaborador con el Plan Marshall entre otras acciones.

Años más tarde también España se reconstituyó en una democracia tras la dictadura franquista. Personajes antagonistas como Adolfo Suárez y Josep Tarradellas hicieron posible lo imposible. Cuenta la anécdota que la primera reunión entre ambos líderes resultó un fracaso “No es Josep Tarradellas quien ha venido a hablar con usted, aquí está el presidente de la Generalitat”, le dijo el catalán, a lo que Suárez le espetó “Usted no es nadie, usted es lo que yo diga que es. Nada más”. Ambos se llamaron de todo, pero al salir y como si no hubiera pasado nada Tarradellas explicó a los periodistas que todo había ido muy bien. “Qué tío” alabó Suárez.

En el escenario global y sin eludir los muchos errores que también ha habido después de la guerra y conflictos bélicos, la 2ª mitad del siglo XX sentó las bases de los avances democráticos y estado del bienestar. Nada hubiera sido posible sin que los líderes dejaran sus egos personales e intereses políticos de lado en beneficio de un interes mayor, el bien común.

Es tiempo de derrocar la posverdad o mentira emotiva, tan efectiva pero a su vez errónea, para construir un relato quizá menos atractivo pero más complejo acorde a la realidad poliédrica que nos ocupa.

Bajo este escenario se espera mucho de los nuevos líderes que tanto han alardeado de una nueva forma de hacer política, cada vez más democrática y plural donde se escucha a todos para resolver los conflictos. Tienen ejemplos para mirarse y actuar con altura de miras.

Sería poco inteligente que todo lo construido hasta ahora quede en papel mojado, las grietas que nos recuerdan cada día cómo se unieron pedazos. Decía Hemingway “El mundo nos rompe a todos, y luego algunos se hacen más fuertes en las partes rotas”.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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