Lunes 23 de Octubre del 2017
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Grietas, relatos y verdades cambiadas Jorge Dobner


En el 2011 cuando publiqué mi libro “Verdades cambiadas” escribí el esbozo de una posverdad incipiente todavía, no invasiva,  al menos en el grado actual. Entonces traté desmontar el oportunismo de los relatos falsificados que se regodean en el autoconvencimiento e intentan convencer a los demás al margen de cualquier realidad indiscutible.

Quién se levante hoy después de un largo letargo encontrará la masificación de la posverdad sin compostura, un virus que se alimenta de las emociones exaltadas para  instalar la sinrazón. Ese virus impide a los afectados dialogar sin imponer verdades absolutas o a lo peor insultarse, erradicar de un plumazo el principio de presunción de inocencia, no dejarse llevar por la inmediatez y publicar una información escandalosa pero luego incierta.

La polarización de los relatos que fundamentan “su verdad” en el todo por una parte sólo consigue distanciar posturas, crear grietas e incluso socavones.

Entre esas nos encontramos haciendo malabarismos, evitando ser el punto de mira de lo flancos  y a su vez construyendo relatos más complejos que intentan al menos acercase a una realidad mucho más heterogénea.

En un repaso a los últimos acontecimientos históricos encontremos mucho de esa posverdad contagiosa: la victoria de Donald Trump, la corrupción brasileña, Reino Unido con el Brexit, el ascenso de los ultras en el parlamento alemán, Argentina pionera en conceptos como “corralito”, “grieta” o “relato”, el conflicto político Catalunya-Estado español, las fakes news dirigidas a la reputación de Macron en elecciones francesas…

Dice el refrán a río revuelto ganancia de pescadores. Pues aunque parezca mentira en la distancia de las grietas aprovechan algunos para hallar su botín, aunque sea en  el abismo. Gobiernos, poderes fácticos  y medios de comunicación dirigen sus hilos desde la estratosfera para no ser vistos por los ciudadanos. Como un juego de ajedrez mueven sus peones, caballos, torres, alfil, damas y reyes para sus intereses geopolíticos u otro tipo de intereses velados. Casi siempre la agitación impide racionalizar estos movimientos.

Así, por ejemplo, poco debería sorprender que en un encuentro pasado entre Emmanuel Macron y Vladimir Putin, el francés aprovechará para desvelar el juego deshonesto de Sputnik y Russia Today, calificándoles como “órganos de propaganda e influencia”.

Sólo la vista de halcón, mentes sabias y sosegadas, encuentran entre el caos y fractura social la serenidad necesaria para vislumbrar también soluciones.

También los que nada tienen que esconder ni demostrar pueden tener más valentía a la hora de aportar nuevos puntos de vista que beneficien a todos y forjar lazos de unión. Su discurso igual no es tan atrayente, menos sintetizado, nada tiene que ver con los fuegos artificiales, pero sí que invita a la reflexión concienzuda.

Porque sin desmerecer las grandes ventajas de la era digital, el conocimiento y espíritu crítico nace principalmente del estudio sosegado, el intercambio de hechos objetivos, diálogo sin prejuicios y con respeto. Debemos permitirnos estos momentos.

En este objetivo de cohesión social los medios tenemos un papel predominante, aportando información y argumentos desde una visión periscópica.

Periodismo de soluciones para no  ahondar únicamente en el conflicto sino también aportar alternativas en su resolución.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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