Domingo 24 de Septiembre del 2017
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Los nuevos optimistas del siglo XXI


Si alguien nos preguntase por el estado del mundo y de la humanidad actual, seguramente muchas personas responderían negativamente, que el mundo no está bien, que hay demasiados problemas que antes no había o que no se está progresando adecuadamente.

Sin embargo, la respuesta a este tema en completamente contraria: el mundo está en progreso y vive uno de sus mejores momentos.

Varios factores influyen en que veamos el mundo de manera negativa y, en parte, esto se debe a los medios de comunicación que muestran cada día los diversos problemas cotidianos, bélicos, políticos, económicos y religiosos además de lo positivo y negativo de las nuevas tecnologías y poco énfasis se hace en el lado bueno de lo mejor que tenemos.

En diciembre de 2016, el periodista Philip Collins publicó un artículo bajo el título ’Nunca olvides que vivimos en el mejor de los tiempos’’ en la revista The Times tratando de concienciar a sus lectores de que a pesar de los resultados políticos con la llegada de Donald Trump, el Brexit, las guerras de Oriente Medio, los ataques terroristas, el virus Zika o las pruebas de misiles Coreanos, entre mil noticias más, el mundo no está tan mal si miramos hacia atrás. El periodista dedicaba sus palabras a la reflexión, invitando a sus lectores a pararse a pensar y mirar hasta dónde hemos llegado.

Antes de centrarnos en las guerras, es importante tener en cuenta el mayor progreso político de la historia:  La democracia ha llegado a más de cuatro billones de personas en el mundo que ya tienen su derecho a voto y se trata de uno de los mayores logros históricos que podemos contar en la actualidad.

Uno de los ejemplos más progresistas de la democracia es que muchos de estos países ya han permitido el matrimonio entre personas del mismo género y hasta la posibilidad de adoptar a niños que no tendrían familia. Además, ya se espera que Taiwán sea el primer país asiático en poner en práctica esta ley.

Por otra parte, Gambia y Tanzania ya han prohibido el matrimonio con niños menores de edad, así como la mitad de los países africanos han prohibido la mutilación genital.

Por si fuera poco, la pena de muerta ha sido prohibida por primera vez en el mundo en más de la mitad del mundo, la pobreza extrema de la población se ha reducido en un 10%, también por primera vez. También podemos hablar de enfermedades, como recordaba Philip Collins en su artículo:  De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el mundo se encuentra en su momento más saludable. Las muertes por Malaria se han reducido un 60%, Liberia se ha liberado del Ébola por completo y en los países más ricos, donde las enfermedades más comunes son el cáncer, los problemas cardíacos y la demencia, se están reduciendo cada vez más.

Existen muchas razones más para considerar que el mundo está en su mejor momento, pero para ello también necesitamos ser optimistas y ver el vaso medio lleno.

Para los nuevos optimistas del siglo XXI, aquellos que se alegran y celebran los avances tecnológicos, científicos y humanos, el optimismo no se trata solo de pensar que las cosas están mejor de lo que imaginábamos sino en tener la confianza y la certeza de que estamos mejor que antes, estamos progresando y seguiremos mejorando en el futuro.

El historicista sueco Johan Norberg es una de las personas más optimistas con el mundo y así es como se considera a él mismo. Con el objetivo de compartir sus pensamientos y llegar a las personas más dubitativas con el mundo, ha recogido en su libro ‘Diez razones para mirar hacia el futuro’’ una visión positiva y realista de la actualidad incluso de las malas noticias.

El propio autor del libro afirma haber sido pesimista y negativo con el mundo hasta que comenzó a leer e interesarse por la historia de su país y la historia a nivel mundial: ‘’Solía ​​anhelar los buenos viejos tiempos. Pero entonces empecé a leer la historia, y me pregunté: ¿dónde habría estado en aquellos buenos viejos tiempos, en el norte de Suecia de mis antepasados? Pero probablemente no habría estado en ninguna parte. La esperanza de vida era demasiado corta. ¡Se mezclaba la corteza de los árboles en el pan, para que durase más tiempo!’’ 

Y Johan Norberg no es el único que tiene un relato inspirador que contarnos y darnos un pequeño empujón para abrir los ojos y ver el mundo de manera positiva. También podemos leer a Steven Pinker, Michael Shermer o incluso al filósofo Gottfried Leibniz si queremos cambiar nuestra perspectiva del mundo.

Aiste Bereckyte
Redacción

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