Jueves 23 de Noviembre del 2017
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Felicidad, un movimiento global. Jorge Dobner


Hace un siglo hablar de felicidad era una posibilidad remota solamente soñada por los más privilegiados, mientras el común de los mortales pensaba en el día a día como un ejercicio de supervivencia. Hoy, en cambio, la felicidad es una manifestación compartida por la mayoría de ciudadanos que viven en nuestro mundo, que aspiran alcanzar este estado no como un privilegio sino un derecho.

Lo cierto es que la dicha se ha convertido en un movimiento global que reivindica su democratización pasando de la teoría a la práctica.

Así lo indican los múltiples informes, rankings, publicaciones que versan sobre ella, y nos hace reflexionar sobre el modo de ser feliz y los caminos abiertos de su meta.

Recientemente la ONU difundía por quinto año consecutivo el Informe Mundial de la Felicidad donde se cuantifica el nivel de satisfacción vital en 155 países del mundo para guiar el desarrollo de las políticas estatales en pro del bienestar de sus ciudadanos.

Como tónica habitual – y ya no es ninguna sorpresa – los países nórdicos encabezan el listado: Noruega, Dinamarca e Islandia, por este orden. Finlandia ocupa el quinto lugar y Suecia el décimo.

No hace más que ratificar las bondades tan aclamadas del Estado social del bienestar que se afianzó después de la II G.M en estos países y que comprende un sólido modelo económico de trabajo para todos y riqueza compartida.

El Estado se compromete a cubrir las necesidades básicas a cambio de un compromiso por parte de los ciudadanos y alta tasa impositiva, que es bien aceptada por justificar un ciclo de retorno.

Un modelo que penaliza gravemente la corrupción y es protegido sin fisuras por gobiernos identificados de derechas e izquierdas.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar los ciudadanos de estos países entienden el dinero como un medio de bienestar y no un fin en sí mismo. Y eso es precisamente lo que se interpreta en el informe de la ONU, que si bien valora la situación económica también engloba otros factores igual o más importantes como la situación social y salud.

En concreto la salud mental es el factor más relevante en todos los países, no superado por ningún otro índice, y que otorga otra perspectiva enfocada en el desarrollo espiritual. La felicidad que nace desde dentro y no se rige exclusivamente por los condicionantes materiales.

Los primeros en atribuir esta dimensión, al margen de los escandinavos, es el pequeño Reino de Bután. Este país con apenas 800.000 habitantes propuso en 2012 ante la ONU la celebración de un día dedicado a la felicidad que fue aprobado ese mismo año por esta organización.

Mucho antes, el 2 de junio de 1974, en su discurso de coronación, el conocido como Rey Dragón, Jigme Singye Wangchuck, pronunció las siguientes palabras “La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto”.

Una consigna que se ha llevado a la práctica con éxito a razón de los excelentes índices de felicidad en el país. El 52% de los butaneses se considera “feliz”; el 45%, “muy feliz”, y sólo un 3% dice no serlo.

En 2007 el Bután fue la segunda economía que más creció en el mundo, aunque su modo se fundamenta en el desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo. En este sentido ha aprendido de los errores de países colindantes en vías de desarrollo que se han centrado en demasía del progreso económico olvidándose de otros factores tan importantes como la preservación de la cultura o conservación del medio ambiente.

Los principios budistas, entre ellos que todas las criaturas vivas persiguen la felicidad, han sido cruciales para que este modelo se consolide, y sirve de ejemplo a otros muchos países sobre la posibilidad real de incorporar la felicidad como objetivo de los gobiernos.

Si consideramos que la responsabilidad de nuestros representantes es velar por los intereses de sus conciudadanos esta máxima no debería resultar descabellada. En consecuencia una mayor valoración de los gobernantes favorecería la certeza de un futuro más prospero y dichoso.

Todos estos informes sirven para un trabajo de concienciación indispensable en el empoderamiento ciudadano y conquista de nuevos derechos en sociedades más avanzadas, luego aplicarlo es sólo cuestión de voluntad.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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