Jueves 23 de Noviembre del 2017
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Pero, en confianza, me cuesta. Leopoldo Abadía


Me cuesta.
Como siempre, muchos gestos de cariño. Como siempre, muchas demostraciones de que en las redes sociales hay mucho bestia.

Como siempre, muy poco rezo. Solo he visto una persona que haya dicho que rezaba: Neymar, que hasta hace poco era muy bueno y ahora es muy malo, porque -¿a quién se le ocurre?- se ha ido del Barça ¡por dinero! y nos ha dejado sin tridente.

Los demás -todos los demás- han expresado su solidaridad, y, además, muchos la han demostrado, haciendo todo tipo de cosas buenas para ayudar a los pobres que tuvieron la idea, buenísima en teoría, de pasear por las Ramblas ese jueves por la tarde.

Estamos en el nivel 4 de alerta antiterrorista. Se han reunido los expertos para ver si pasábamos al máximo, el 5, al que se llega cuando hay riesgo inminente de atentado. Parece que las diferencias con el 4 no son muchas. Que la diferencia fundamental sería la presencia del Ejército en la calle. Ya sé que a algunos les molestaría ver al Ejército español en Cataluña, pero qué le vamos a hacer.

Uno, que es un ignorante, pasaría inmediatamente al nivel 5 y reuniría a los responsables para crear los niveles 6, 7, 8 y quizá alguno más, porque, ante estos cafres que andan sueltos coleccionando bombonas de butano, prefiero pasarme que no llegar.

Y tengo la sensación de que, hasta ahora, hemos preferido no llegar a pasarnos.

Tó el mundo e güeno, ya lo dijo Manuel Summers hace años. Pero hay gente que, o no son mundo, o no son güenos.

El lunes veía por televisión la reunión del Pacto antiterrorista, todos felices porque los que no solían ir habían ido, aunque como observadores o así, con lo que a los suyos les podían decir que no habían ido y a los que se limitan a ver la tele podían decirles que ‘yo estuve allí’.

Como estoy bastante caliente con el terrible atentado, hubo un momento en el que, vistas las llamadas del ministro Zoido a la unidad, tuve un mal pensamiento: me gustaría ser el enemigo.

Ya podéis suponer que esto no es verdad, pero al ver aquellos señores, tan blanditos, pensé que ese no es el camino.

También pensé que estamos en guerra. Que unos se lo han tomado en serio. Que los otros nos lo hemos tomado a lo mediocre, a lo sentimentaloide, al minuto de silencio con el Cant dels Ocells, a las frases huecas, a ver si la Reina viene o no viene y si viene, qué vestido se ha puesto, a ir a la manifestación, a decir que si vienen el Rey y Rajoy yo no voy porque habráse visto.

Paralelamente, veo que un sacerdote, por la tele, dice lo que yo pienso, que hay que demandar a personas negligentes. Inmediatamente, recibo un correo: “durará poco. Se lo cargarán pronto”.

Veo, en otro correo, un concierto en Italia de una banda de carabinieris o así, que empieza con nuestro himno nacional, con el director en posición de firmes y saludando y todo el público de pie y aplaudiendo. Y pienso qué pitada se llevaría ese señor si se le ocurre hacer eso en España.

No quiero quedarme triste, porque la tristeza es aliada del no hacer nada, del quejarse, de la blandura de mantequilla que nos invade.

Pero, en confianza, me cuesta.

Leopoldo Abadía
Profesor y escritor español. Doctor Ingeniero Industrial e ITP Harvard Business School. Su documento “La Crisis Ninja” está considerado como la mejor explicación en español sobre la crisis económica mundial.

Publicado en: La Vanguardia

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