Sábado 24 de Junio del 2017
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Khan es la gloriosa excepción.


john carlin. periodista y escritor.

Ciudadano Khan para primer ministro.
Ante el espectáculo de galopante mediocridad que ofrece la política británica actual, y ante todo los dos principales candidatos en las elecciones generales del jueves, el único rayo de luz emana del alcalde laborista de Londres, un inglés no anglosajón llamado Sadiq Khan.

Su elección a la alcaldía en mayo del año pasado, en la que venció con facilidad a un alto y rubio hijo del establishment inglés, ofreció un fugaz instante de generosidad y cordura de parte de los votantes de Londres extinguido un mes después por la mezquindad y estupidez que caracterizó la decisión de la mayoría de los ingleses de votar en un referéndum por la salida de la Unión Europea.

La pena es que no Khan sino Theresa May y Jeremy Corbyn sean los que se están presentando ante el electorado como candidatos al cargo de primer ministro.

Khan es un hombre medido, fijo en sus principios y, además, valiente: es, entre otras cosas, un musulmán que se ha declarado a favor del matrimonio gay. Desde el fin de semana posee otra gran virtud. Se ha convertido en el enemigo número uno en Reino Unido de Donald Trump.

Tras el atroz atentado terrorista en Londres del sábado, Khan ha sido el objetivo más reciente de los infantiles tuiteos del trolero del jefe de Estados Unidos, lo cual es como recibir una medalla de honor. Si Trump te insulta algo tienes que estar haciendo bien.

Con sus ataques a Khan, Trump ha rebajado una vez más la dignidad de la presidencia de Estados Unidos.

Con su negativa a defenderse de las idioteces trumpianas, Khan ha demostrado que está a la altura del cargo que ocupa y más. “Mire, estamos trabajando con la policía, el Gobierno y las víctimas,” dijo Khan en una entrevista el martes. “No tengo tiempo para contestar a los tuits de Donald Trump”.

Mientras Theresa May se arruga, y ni siquiera se atreve a unirse al coro de críticas global contra Trump, lo que Khan sí ha dicho es que Reino Unido debe rescindir la decisión tomada por la propia May en enero de invitar a Trump a Londres en visita oficial este año. “No creo que debamos extenderle la alfombra roja al presidente de Estados Unidos cuando sus políticas van en contra de todo lo que defendemos”, declaró Khan.

Hay tan poco motivo para sentir algo que se aproxime al orgullo por lo que ofrece la política britanica hoy en día.

Khan es la gloriosa excepción. Sereno, pragmático y seguro de sí mismo es, a diferencia de Corbyn y May, un convencido ciudadano del mundo que completaría un formidable trío europeísta junto a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente francés Emmanuel Macron.

Lamentablemente se tendrá que esperar. Afortunadamente no es descabellado pensar que cuando pase la pesadilla actual el siguiente primer ministro británico, el que sea capaz de restaurar la inteligencia, la decencia e incluso alguna gloria a la vieja Albión sea este hijo de inmigrantes pakistaníes y practicante musulmán.

John Carlin
Publicado en: El País

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