Domingo 24 de Septiembre del 2017
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La desalinización puede acabar con la crisis mundial del agua


El cambio climático ya se ha manifestado de numerosas formas, entre tornados, inundaciones y cambios de clima drásticos para que cuidemos el medio ambiente.

Cada vez existen más medidas sostenibles al medio ambiente que, además de salvar nuestra atmósfera, pueden crear nuevos empleos y rescatar miles de vidas.

Problema

La escasez de agua potable es uno de los problemas más graves para la humanidad y aún existe una gran parte del mundo que no es consciente de ello y deja este tipo de preocupaciones para el futuro. Mientras nos preocupamos por la economía, por comprarnos los nuevos dispositivos tecnológicos o por cuidar nuestra imagen, un total de 3.5 millones de personas al año mueren por deshidratación, por falta de uno de los recursos naturales imprescindibles para la vida.

Según Naciones Unidas, la crisis mundial de agua potable ya está afectando a 17 millones y si no se cumplen estrictamente las medidas contra el cambio climático ni se encuentra una solución, la cifra de personas afectadas superará los 1.000 millones en 2025.

Actualmente las zonas más afectadas por esta crisis se encuentran en una gran parte del continente africano, en países subsaharianos como Papúa Nueva Guinea, Guinea Ecuatorial, Chad o Mozambique, además de algunos países latinoamericanos como Haití, o de oriente medio como Afganistán.

Solución

Una de las soluciones más populares contra este problema es la desalinización del agua de los océanos, y no es una novedad. Debido al cambio climático en las zonas más frías del mundo, los océanos llegan a incrementar sus niveles de agua por causa de las subidas de temperatura, aunque como todos bien lo sabemos, el agua del mar no es potable, pero si lo fuera, se podría llegar a un equilibrio y reducir la escasez mundial del agua.

Hasta el momento, la desalinización puede realizarse mediante dos métodos: el primero consiste en evaporar el agua salada y volver a condensar el vapor, del mismo modo que ocurre con el ciclo natural de la lluvia. El segundo método es algo más diferente y consiste en separar el agua de las sales mediante unas membranas, también conocido como ‘’ósmosis inversa’’, utilizando energía eléctrica.

Aldo Saavedra, ingeniero químico y experto en investigación en varios laboratorios como del Laboratorio de Procesos de Separación por Membranas de Santiago de Chile, defiende que el método de las membranas es uno de los mejores y más efecticos del mundo y puede desarrollarse para conseguir resultados mucho mayores y más eficaces.

“Tales membranas permiten la difusión de agua desde una zona que se encuentra a baja concentración en solutos (básicamente sales) a otra que se encuentra a mayor concentración. Esta diferencia de concentraciones provoca una diferencia de presión osmótica a ambos lados de la membrana’’ afirmaba Aldo Saavedra en BBC.

Aunque para poner en marcha las plantas desalinizadoras sea necesario una gran cantidad de recursos e inversiones, la buena noticia es que los costes se han reducido en estos últimos 30 años.

“La producción de agua salada está por debajo de un dólar el metro cúbico, 0,1 céntimo de dólar el litro. La desalación cuesta entre dos y tres veces más que un agua de buena calidad natural. Es un poco más cara pero no es excesivamente cara” afirmaba Saavedra. 

¿Quién lo hace posible?

De acuerdo con los informes de la Asociación Internacional de Desalinización, esta actividad no es novedad y ya existen alrededor de 18.000 plantas desalinizadoras en el mundo. Un ejemplo es Ras Al-Khair (Arabia Saudí) la desalinizadora más grande del mundo con capacidad de producir más de un millón de metros cúbicos por día, o la planta de Carlsbad, la más grande de Estados Unidos.

Normalmente las desalinizadoras están ubicadas en lugares con muchos recursos técnicos, económicos y con un océano cerca, como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes, pero también en el resto de continentes, aunque su magnitud sea algo más pequeña.

En Europa, la mayor base de desalinización se encuentra en Torrevieja, una localidad de Alicante (España) y tiene la capacidad de producir 240.000 metros cúbicos al día. Además, en España existen cerca de 900 pequeñas desalinizadoras que ya suministran una gran parte de agua a las islas de Lanzarote y Fuerteventura.

Y en cuanto a Latinoamérica, Chile es el mayor país con capacidad de desalinización y ha incrementado considerablemente durante los últimos 20 años, utilizando también el método de osmosis interna. Actualmente chile tiene la capacidad de desalinizar 300.000 metros cúbicos de agua al día y se espera que dentro de 5 años esta cifra supere al millón.

Por lo general, cada vez más países son conscientes del problema e invierten más en procesos de desalinización. Hasta el momento, los países líderes con diferencia se encuentran en Oriente Medio y el Norte de África, seguido de Asia Oriental, Pacífico, Europa Occidental y América Latina según los datos de GWI (Global Water Intelligence).

Aiste Bereckyte
Redacción

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