Viernes 20 de Octubre del 2017
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El Papa reclama una UE solidaria


La crisis del euro, la mala gestión de la política de asilo y refugiados, la falta de solución a la crisis de deuda griega, la creciente amenaza terrorista, el auge del populismo o el varapalo del ‘brexit’ son solo algunos de los problemas más evidentes que han puesto de manifiesto que la Europa actual ha tocado fondo. Si quiere avanzar necesita reformarse pero, sobre todo, renovar unos votos políticos que cada vez más países cuestionan. Es lo que harán este sábado los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE en la capital italiana –solo faltará la británica Theresa May- coincidiendo con el 60 aniversario del Tratado de Roma.

El acto central de esta cita será la firma en la misma sala en la que los padres fundadores de la UE alumbraron los tratados –el que dio origen a la Comunidad Económica Europea y el de la Comunidad Europea de la Energía Atómica- de una declaracion solemne y simbólica para conmemorar los 60 años del proyecto. Un texto que, a cuatro días de que Londres inicie el proceso de desconexión y pese a las divergencias políticas internas, incluye un mensaje fuerte e inequívoco de unidad: “Nuestra unión está unida y es indivisible”, subrayarán durante una ceremonia breve de dos horas que concluirá con un almuerzo.

La misma unidad que les ha pedido este viernes el papa Francisco durante una audiencia celebrada en el Vaticano, a la que han asistido mandatarios y representantes de las instituciones europeas, y en la que el Pontífice ha pronunciado un discurso político y europeísta plagado de advertencias ante la deriva que ha tomado Europa. Y es que todo organismo que deja de mirar hacia adelante, ha alertado Bergoglio, “sufre primero una involución y al final corre el riesgo de morir”, ha dicho durante el acto celebrado en la Sala Regia del Palacio Apostólico y al que ha seguido una visita a la Capilla Sixtina.

Diversidad y solidaridad
El Pontífice, que ha ensalzado a los padres fundadores, ha urgido a los dirigentes que mañana celebrarán el 60 cumpleaños del proyecto de integración a que vuelvan a pensar en modo europeo, a que escuchen atentamente al pueblo, a que tengan en cuenta la diversidad y respondan con solidaridad porque Europa no es solo un conjunto de normas que cumplir o un manual de protocolos a seguir.

“Se ha perdido la conciencia del drama de las familias separadas, de la pobreza, la miseria que provocó aquella división. Ahora se discute sobre cómo dejar fuera los peligros de nuestro tiempo: comenzando por la larga columna de mujeres, hombres y niños que huyen de la guerra y la pobreza y que solo piden tener la posibilidad de un futuro para ellos y sus seres queridos”, ha lamentado.

Europa “no se puede limitar a gestionar la grave crisis migratoria de estos años como si fuera un problema numérico, económico o de seguridad”, ha añadido a escasos metros primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o la dirigente polaca Beata Szydlo, dos de los dirigentes que no tienen reparos en negarse a acoger refugiados.

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