Martes 21 de Febrero del 2017
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Descubren la bacteria que puede alargar la vida


¿Cuántas veces hemos escuchado lo increíble que sería alargar la vida? Mientras esta afirmación ha parecido siempre alejada de la realidad, científicos argentinos de la Universidad Nacional del Rosario han encontrado una posibilidad en la bacteria llamada Bacillus Subtilis.

Esta bacteria no se ha descubierto recientemente, sino que ya había sido estudiada y se empleaba para revivir los terrenos de los suelos erosionados con el fin de facilitar el crecimiento de plantas y vegetales. Por otra parte, en algunos países asiáticos como Japón, Bacillus Subtilis ya se utilizaba con fines de longevidad, aunque aún no estaba demostrado científicamente, pero se conocía como una bacteria beneficiosa y protectora del sistema inmunitario.

El estudio realizado por los científicos de la Universidad Nacional del Rosario junto a becarios e investigadores del CONICET ha sido publicado en la revista Nature Communications dando a conocer el resultado final de una larga investigación de 30 años. Tras varios estudios realizados con gusanos nematodo Caenorhabditis elegans, debido a su semejanza con algunas vías regulatorias humanas, se ha podido comprobar que aquellos seres probados con este probiótico han experimentado los efectos de longevidad y retraso de envejecimiento gracias a la bacteria.

“Lo que pudimos observar en el caso del nematodo es que además de alargarles la vida tiene el efecto de mantener la vitalidad. Esto, extrapolado a humanos, significaría vivir más allá de los 120 años con una vitalidad de una persona de 50” afirmaba Roberto Grau, director de la investigación.

Además, en el transcurso de la investigación, se descubrieron los mecanismos que colaboran en el proceso de retrasar el envejecimiento y posiblemente ayudarán a combatir algunas enfermedades neurodegenerativas o cancerígenas.

“Sabemos qué genes de la bacteria están implicados en regular genes del hospedador que llevan al aumento de la longevidad y encontramos que existe una correlación directa con los que se encuentran afectados en personas centenarias” explicaba Roberto Grau.

Y por último, una de las noticias que más ha gustado sobre esta investigación es la posibilidad de incorporar esta bacteria a nuestra dieta, tanto en comidas como en bebidas, aunque aún falta la confirmación oficial del gobierno y sanidad.

Según el director de la investigación, se trata de un avance muy positivo y muy personalizable para aplicar a diferentes gustos y culturas alrededor del mundo.

Aiste Bereckyte
Redacción

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