Miercoles 24 de Mayo del 2017
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La felicidad en el camino. Jorge Dobner


Hoy la felicidad “ese luminoso objeto de deseo” se persigue con la misma fruición que Buñuel retrataba el amor y “oscuro” deseo en sus películas. Más que camino se ha convertido en objetivo casi fetiche al que la clase media rinde culto. Porque alcanzar la felicidad supone el clímax de las aspiraciones del Estado del Bienestar.

“Felicidad” como término occidental equiparable al “nirvana” de los orientales. Aunque sería bueno rescatar no sólo el concepto sino la sabiduría que encierran esas tierras lejanas buscando la paz y quietud en vez de tanta competición.

Suena contradictorio encontrar la felicidad cuando la buscamos con ahínco, buy en algún sitio, en alguna parte, y para nuestro error no en el aquí y ahora. En algunos casos quizás la confundimos con una competición de Pokémon Go esperando encontrar el Pikachu detrás de cualquier árbol, y en ese momento sentimos el goce de lo inmediato.
Pero la felicidad seguramente no se trate de un estado ideal sino de una confluencia de factores que pueden reportarnos más momentos de dicha. Por eso es tan importante cuidar esas cosas que incluir en nuestro contendor personal, a poder ser más cosas buenas que malas.

A razón del debate que ha suscitado desde tiempos inmemorables, pues los filósofos clásicos y actuales han encontrado un tema de reflexión importante, hablamos de un estado de ánimo rico y complejo.

En los últimos años se han sumado muchos gurús con más o menos reconocimiento que abordan la felicidad desde todas sus perspectivas, también la científica. Entre esos expertos con renombre, Martin Seligman de la Universidad de Pennsylvania, es uno de los más interesantes por su practicidad en el tema sin recurrir a fórmulas mágicas.
Pionero de la Psicología Positiva, Seligman cimienta la felicidad en unos pilares básicos que pueden formar parte de nuestra vida cotidiana (la emoción positiva, el fluir, un sentido en nuestra vida, los logros, el éxito, las relaciones positivas) y fundamentan una “sociedad sólida” como antítesis a la “líquida” que señalara el sociólogo en sus estudios.

Estas pautas de Seligman merecen ser valoradas para encaminarnos no como triunfadores egoístas sino como seres humanos eminentemente sociales que necesita del intercambio entre sus semejantes para compartir los éxitos.

Es mejor no depositar un exceso de expectativas en el futuro porque entonces el deseo de alcanzar una felicidad dependiente de que se produzcan unos u otros hechos al contrario puede provocar más ansiedad que goce. Existe un alto porcentaje, aún cuando la predisposición genética no acompañe, aproximadamente un 40 % de la posibilidad de ser felices que se relaciona a nuestra actitud y voluntad.

Independientemente del contexto que nos envuelva podemos abstraernos y encontrar la felicidad justo en este momento. Respirar y seguir vivo es motivo de celebración.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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