Jueves 23 de Noviembre del 2017
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Una educación que se toma en serio la creatividad


Desde hace un tiempo se cuestiona la idoneidad o no de cargar a los niños con deberes después de acabar sus clases. Quizá con sentido pensando en un sistema que por su exceso de responsabilidad no deja a los niños seguir siéndolo  y en su lugar propone mentes cuadriculadas.

El juego es una parte fundamental para despertar la creatividad, there imaginación, cheap también necesaria ya que constituye el hemisferio derecho, el de la intuición.

Por suerte el modelo educativo a evolucionado en los últimos años debido al nuevo contexto digital, sin embargo en cuanto a la metodología todavía existe una cierta rigidez que merece ser revisada.

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Y en este punto algunas figuras disruptivas se atreven a abrir los esquemas de la escuela tradicional, que se espera mucho más abierta y flexible a las potencialidades de cada alumno.

Así lo considera Sir Ken Robinson –la reina Isabel II lo nombró caballero en 2003 por el fomento de las artes– considerado uno de los pensadores educativos más solicitados de las últimas dos décadas.

Su sapiencia en la materia le ha llevado a desempeñar una importante labor divulgativa con varios libros en su haber como “El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo (Grijalbo, 2009)”, hasta ahora el más conocido y traducido a 21 idiomas.

Su popularidad también se ha visto multiplicada en las redes a raíz de una charla TED “¿Matan las escuelas la creatividad?” cuya descripción fue tan ilustrativa como el titulo. Como curiosidad contaba la anécdota de una niña tímida que siempre pintaba en clase. “¿Qué dibujas?”, le preguntó la maestra. “Estoy pintando a Dios”, respondió. Cuando su profesora le hace entender que nadie lo ha visto nunca, ella replica: “Mejor, en cinco minutos podrán saber cómo es”.

En este sentido Robinson defiende la libertad de movimientos, por ejemplo el hecho de bailar, siendo tan importante como una clase de matemáticas. Incide en  la educación como un modelo integral que no sólo se ocupe de la mente sino también del espíritu.

Conocer la relación con el cuerpo para adquirir buenos hábitos a la hora de combatir la obesidad, la diabetes o depresión, entre otras enfermedades de plena vigencia.

“La danza está relacionada con el resto de las artes y ciencias, y yo defiendo una concepción holística de la inteligencia. Además, resulta que hay un montón de matemáticas en la danza, pregunte a cualquiera que baile profesionalmente” explica.

De acuerdo a su planteamiento también rechaza la proliferación de exámenes estandarizados que se da en Estados Unidos –donde los alumnos se enfrentan a hasta un centenar de evaluaciones externas a lo largo de su vida escolar -. Su modelo pasa por una escuela total que promueva disciplinas como la danza o el teatro, y que experimente con técnicas novedosas como el aprendizaje basado en proyectos, consistente en enseñar a los alumnos a través de casos reales.

Un método eficaz para que los alumnos algún día adultos se enfrenten con garantías a la vida real.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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