Martes 21 de Noviembre del 2017
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Despierta Europa. Jorge Dobner


El jueves 23 de Junio nos acostábamos celebrando que el Reino Unido seguiría en Europa, pills luego nos levantábamos con la realidad de un ‘Brexit’ que desmentía las últimas encuestas. El shock ha sido tal que aún nos cuesta creer que tras 40 años Reino Unido haya decidido ‘divorciarse’ del proyecto europeo, eso sí con una ajustada votación y por eso quizás una mayor decepción.
Sabíamos que nunca fue europeísta y que si integraba la UE era más por interés que por convicción, y sin embargo no hay que olvidar su papel fundamental como aliado en el fin de la II G.M y otras tantas batallas. Porque Reino Unido era ese familiar lejano que casi nunca ves pero que está presente en momentos cruciales.

Ahora con la decisión asumida hay que recomponerse y gestionar una situación que merece por ambos lados resolverse de la mejor manera. Pero éste sin duda ha sido un toque de atención, quizás el último para que Europa analice que está haciendo mal y tiene que cambiar.

La crisis griega del pasado año fue el primer detonante y ahora la salida del Reino Unido deja en evidencia sus carencias.

Todos los mensajes parecer ir por esa dirección, e incluso Juncker, Merkel y otros pesos pesados de la UE detectan que si no quieren que se desmorone deberán rectificarse muchas cosas.

Hay valores fundamentales que dieron vida al proyecto europeo: la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho…que se anuncian explícitamente en sus tratados ¿Dónde quedaron?
A mayores desafíos Europa debería amparase en estos valores como guía de sus decisiones. En base a su modelo social Europa puede edificar un renovado proyecto más democrático e integrador.

Lejos de ser únicamente un estamento burocrático tal y como se percibe ahora la UE tiene la oportunidad de acercarse a los ciudadanos y servir a sus intereses.

Se puede también hablar de una Europa a dos velocidades, donde los países fundadores y más comprometidos pueden profundizar en el proyecto, mientras que a otros se les podría dar más flexibilidad para tomar sus propias prioridades pero conservando unos mínimos comunes.

Europa todavía tiene tiempo para despertar y reconstruirse sabiendo que sus ciudadanos deberían ser la máxima priorizar. Se juega la capacidad de ser un proyecto creíble y accesible.

La UE tiene que tocar tierra, los complejos desafíos futuros así lo merecen.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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