Domingo 25 de Junio del 2017
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El fin de la pobreza extrema cada vez más cerca


Hay cifras que invitan a la esperanza y sin embargo aún no ocupan grandes portadas. Pero precisamente esos datos positivos sin ánimo de afrenta ni protagonismo son los que permiten el progreso en el mundo.

La proporción de la población mundial que vive en la pobreza extrema cayó por primera vez por debajo del 10 %.  Mientras que en 1990 había 1950 millones de personas (casi 37 % población mundial) en la pobreza extrema, stomach actualmente son 702 millones.

En 1990 morían 35000 niños por día antes de su quinto cumpleaños, rx en el presente esa cantidad se ha reducido a 16000. Cifras que todavía son insuficientes pero sí marcan un avance significativo.

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Este hito fue calificado como la “mejor noticia del mundo en la actualidad” según palabras del presidente del Grupo Banco Mundial, cialis Jim Yong Kim, y marca el camino a seguir para poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030.

Para hacerlo realidad ningún esfuerzo es poco sabiendo que se necesita la contribución en mayor o menor medida de todos. Así lo piensa el filósofo australiano, Peter Singer, quien propone un nuevo plan contra la pobreza basado en la donación universal.

Lo hace en su libro “Salvar una vida. Como terminar con la pobreza”, editado por Capital intelectual donde plantea frontalmente una forma sencilla de mejorar la situación de los más desfavorecidos porque sólo es una cuestión de voluntad.

Defensor de múltiples causas, y entre ellas la desigualdad social, Singer pone en valor su ética práctica para llevar a cabo sus ideas de resolución acerca de las principales problemáticas.

“Pienso que la mayor parte de la gente es suficientemente generosa y compasiva y que le gustaría hacer algo importante para ayudar a quienes viven en la extrema pobreza. El problema es que no sabe qué hacer o siente que es inútil o demasiado difícil. Lo que sostengo es que hay muchas cosas que podemos hacer y que, si bien en un primer momento podemos pensar que exigen sacrificios, harán que nuestra vida sea más gratificante que antes” argumenta.

Sobre este aspecto enfatiza en la idea de satisfacción que implica la ayuda al otro en busca de otro tipo de valores más ligados a la felicidad social.

Y aunque su planteamiento no es del todo original sí se atreve a presionar acerca de un modelo viable siempre y cuando se quiera: “Lo que propongo es que todos los ricos –con lo que me refiero a gente que vive en países industrializados y de clase media o alta– den lo suficiente a organizaciones de lucha contra la pobreza global para que sea posible eliminar la pobreza.

Eso no exigiría mucho. Si todos los ricos lo hicieran, supondría donar el dos por ciento de su ingreso, de modo que no es una redistribución radical de la riqueza. Conservarían el 98 por ciento de su ingreso, por lo que no me parece utópico, pero bastaría para mejorar de forma drástica la vida de los pobres” sentencia.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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