Lunes 23 de Octubre del 2017
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Física cuántica: un paradigma esperanzador


Los últimos descubrimientos sobre física cuántica, here lejos de crear brecha entre la ciencia y la espiritualidad, rx han contribuido a que estas dos tendencias se acerquen.

El estudio de nuestro cerebro sigue avanzando mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Estos trabajos se llevan a cabo conectando electrodos al cerebro para determinar dónde se produce cada una de las actividades de la mente. El objetivo es medir el movimiento eléctrico mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, emocional, sentimental o espiritual. Así se determina a qué área pertenece esa facultad.

Así la mecánica cuántica es la que se ha convertido en el referente teórico y práctico dominante hoy en el campo de la ciencia para demostrar la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Es decir, que cuando creemos que PODEMOS, la física moderna viene a decir, que tú realmente PUEDES crear tu realidad.

Los experimentos llevados a cabo en neurología, han comprobado algo realmente sorprendente: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro, pero cuando se le dice a la persona que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es idéntica.

De esto se deduce que si el cerebro refleja la misma actividad cuando ve que cuando siente, llega la gran pregunta: ¿Cual es la realidad? La explicación de porqué el cerebro no hace distinción entre lo que observa o lo que imagina, es porque en el proceso de ambos, están implicados las mismas redes neuronales. Por tanto, el gran descubrimiento es que para el cerebro es tan real lo que ve como lo que siente. Entonces, podemos construir nuestra realidad desde la forma en la que procesamos nuestras experiencias, esto es mediante nuestras emociones.

Según el profesor de física John Hagelin que dedica su trabajo al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico, en nuestro cerebro existe una química de la rabia, otra muy diferente para la felicidad, para la envidia y también para el sufrimiento.

Las respuestas emocionales se fabrican en el hipotálamo. Es aquí, en esta parte del cerebro, donde se encuentra nuestra propia farmacia, ya que es el lugar donde se crean unas sustancias llamadas péptidos (pequeñas secuencias de aminoácidos), que combinadas crean las neurohormonas o neuropétidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente.

Hasta hoy nadie ha visto un pensamiento todavía, en ningún avanzado laboratorio, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo conectando las neuronas a través de las fisuras sinápticas. Los expertos lo explican así: “cada célula es un pequeño hogar de conciencia. La entrada de un neuropéptido en una célula, equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y las células son las que reciben cada una de las emociones: ira, angustia, pesimismo, alegría. La buena noticia es que cuando rompemos este círculo vicioso, el cerebro crea otro puente entre neuronas que constituyen nuestro pasaje a la liberación de viejos hábitos de pensamientos.

El Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con Lamas budistas en estado de meditación, descubrió que nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso en la ancianidad. Por ello se puede aprender y desaprender nuevas formas de vivir las emociones.

Las formas de sentir negativas y repetitivas son las que en su mayor parte nos conducen a las enfermedades, de ahí la importancia de conocer estas investigaciones para empezar a generar el gran cambio de trabajar en la adquisición de una mente creadora. Y si somos capaces de crear este cambio, la vida entonces no será una sucesión de acontecimientos al azar, sino que podremos convertirnos en los protagonistas de una existencia con sentido.

El Doctor Wayne Dyer en la película que él mismo escribió e interpretó, titulada precisamente EL CAMBIO, nos hace partícipes de las grandes posibilidades que tenemos cuando adquirimos esta conciencia, de que nuestra vida adquiera un significado. Esta película cuenta de una forma muy sencilla cómo podemos descubrir nuestro verdadero YO, nuestro propósito.

Para saber más, libros:

“Desarrollo de la intuición”

Shakti Gawain

“El enigma cuántico. La física, al encuentro de la conciencia”

Kuttner y Rosenblum

“Tus zonas erróneas”

Dr. Wayne Dyer

“Afirmaciones científicas para la curación”

Paramahansa Yogananda

“Desayuno con particulas”

Sonia Fernández Vidal y Francesc Miralles

María Alcalde
Redacción

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