Sábado 16 de Diciembre del 2017
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Reducir la jornada laboral para mejorar la productividad


“Vivir para trabajar o trabajar para vivir”, stuff ¿quién no ha escuchado, treat alguna vez, cheap pills esta frase?Obviamente, la mayoría de nosotros elegiría la segunda opción pero parece que la sociedad en la que vivimos se inclina por la primera. España, por ejemplo, es uno de los paísesde la Unión Europea cuyos trabajadores trabajan más horas.

La jornada laboral suele ser de 8h durante cinco días a la semana, es decir unas 40 horas por semana, 1.775 h al año a diferencia de Alemania, 1.400, o Italia, Suecia y Reino Unido, 1.600 aproximadamente. A nivel mundial los surcoreanos son los que más horas trabajan, un total de 2.165, los americanos, 1785 y los japoneses, 1784.

No obstante, ¿trabajar durante más horas implica una buena eficiencia, una alta productividad y una economía sana? Puede parecer extraño pero, realmente, implica todo lo contrario. Veámoslo.

Trabajar muchas horas repercute directamente en desempleo. Cuanto menos se reparten entre los trabajadores y los posibles trabajadores las horas de trabajo “disponibles”, menos individuos pueden acceder al mercado laboral. Actualmente hay suficiente trabajo para repartirlo entre más personas pero las personas que trabajan lo acaparan prácticamente todo, cosa que desestabiliza el mercado y crea una fuerte situación de desempleo. Además, trabajar durante muchas horas seguidas también conlleva otras consecuencias.

La productividad no depende del número de horas trabajadas sino de cómo se aprovechan estas. Se podría realizar el mismo trabajo, o incluso más, en menos tiempo si se diera más importancia a la eficiencia. Volviendo a las frases tradicionales, “más vale calidad que cantidad”.

Es por todo esto que el multimillonario mexicano Carlos Slim, según la revista Forbes el hombre uno de los hombres más ricos del mundo, propuso durante su ponencia en el XX Encuentro Anual de la Fundación Círculo de Montevideo, que tuvo lugar en Paraguay, reducir la jornada laboral semanal a 11 horas distribuidas en tres días.

Esta medida, según Slim, serviría para reducir el desempleo y además los trabajadores contarían con cuatro días de fiesta a la semana que podrían aprovechar para pasar con su familia, dedicarse a sus hobbies, viajar…

Gracias a este descanso y a la reducción de horas de trabajo diarias, la eficiencia en el trabajo estaría asegurada como demostró en 2007 el Euroíndice IESE-ADECCO (EIL), al analizar el mercado laboral de siete países europeos: los países europeos con jornadas medias más cortas (Holanda, Alemania y Bélgica) presentaron mayor productividad por hora trabajada que el resto.

Este estudio puso en tela de juicio la tradicional asociación de una jornada laboral más extensa con una mayor productividad, demostrando que “existe una relación negativa entre ambos conceptos y, al trabajar más horas, se tiende a disminuir el aprovechamiento que se hace de cada una de ellas”. Así, se destacó que “una mejora en la eficiencia (productividad) puede llevar a reducir la jornada de trabajo sin que se produzca una caída en la producción.”

Slim no es el único que ha propuesto jornadas laborales alternativas, la investigación que Christian Bronstein y Eric Winer realizaron también probó que una reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas diarias también mejoraría nuestra salud, tanto física como mentalmente. Se reduciría el estrés constante, las preocupaciones y además el tiempo que ahora se invierte trabajando, podría aprovecharse practicando algún deporte.

Las consecuencias directas serían realmente positivas: los trabajadores se volverían más creativos en su trabajo, aumentaría su capacidad de solucionar problemas, mejoraría el estilo de vida y, volviendo a la eficiencia, aumentaría la productividad y es que como ya dijo el reconocido lingüista y analista político internacional Noam Chomsky, deberíamos cuestionarnos: “¿Queremos tener una sociedad de individuos libres y creativos e independientes, capaces de apreciar y aprender de los logros culturales del pasado y contribuir a ellos? ¿Queremos eso o queremos gente que aumente el PBI? No es necesariamente lo mismo.”

Además, en la actualidad, la incorporación y el uso de las nuevas tecnologías en el trabajo permiten esta reducción de las horas de trabajo sin que esta disminución repercuta negativamente en la producción, así pues, si se trata de una evidente relación inversamente proporcional ¿por qué el uso de la tecnología aumenta y el de la jornada laboral no se reduce?

Esta pregunta se analizó en Suecia y ahora está a punto de convertirse en realidad. El 1 de julio, burócratas de la ciudad de Gotemburgo empezaran a probar, y a disfrutar, los efectos de una jornada laboral de tan solo seis horas. El experimento, que pretende demostrar que una jornada laboral reducida mejora la concentración, consta de dos grupos: empleados que trabajan 6 horas y empleados que trabajan 8, posteriormente se analizarán los resultados midiendo la productividad y la eficiencia.

Y nosotros, ¿qué es lo que podemos hacer para lograr mejorar la jornada laboral? Simplemente saber que existe otra opción más allá de las ocho horas rutinarias a las que estamos acostumbrados. Saber que existen alternativas, ser conscientes de ellas y apoyarlas. Gracias a las nuevas tecnologías podemos unirnos a proyectos por ejemplo a través del grupo de Facebook “Por una jornada laboral de 6 horas”. Cualquier cosa menos resignarse a vivir para trabajar.

Alexandra Cuesta Ortal
Redacción

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1 comentario

  1. Jose Responder

    Excelente articulo sobre la productividad. Creo que lo mas importante para manejar nuestras tareas es simplemente mantener la organizacion. Saludos!

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