Miercoles 23 de Agosto del 2017
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Algunos consejos para mantener en forma nuestro cerebro


El cerebro es uno de los órganos que más influye sobre nosotros. Gracias a él pensamos, buy cialis sentimos, buy cialis tomamos decisiones… en definitiva, somos quienes somos pero, además, para poder gozar de una buena salud es muy importante tener una mente sana, entrenada y activa ya que cada vez son más los estudios que demuestran que un estado mental débil puede provocar efectos dañinos en el cuerpo e incluso derivar en serias enfermedades. Pero, ¡que no cunda el pánico!, porque hay diversos factores que podemos tener en cuenta para gozar de una mente sana en un cuerpo sano. ¡Veámoslos!

El sueño es uno de los factores más importantes porque un sueño de calidad y reparador hace que el cerebro sea capaz de procesar toda la información que ha ido adquiriendo a lo largo del día. Es el momento en el que el cerebro archiva y organiza los recuerdos y es justamente por esto que a veces, mientras dormimos, podemos comprender cosas que no hemos logrado comprender antes.

Otro factor que ayuda a tener una mente más ágil y despierta es realmente simple: dedicar tiempo a no hacer nada.

Soñar despiertos durante un rato y desconectar el cerebro de la realidad y de todo el ruido exterior no solo beneficia a nuestra creatividad sino que también relaja al cerebro y gracias a ese estado de tranquilidad somos capaces de “escuchar” otro tipo de conexiones neuronales más débiles debido a que son nuevas.

Es entonces cuando se producen los “momentos ajá”, es decir, momentos en los que comprendemos o descubrimos algo que no entendíamos o desconocíamos anteriormente. Momentos en los que la pieza que no encajaba hace un clic en el cerebro. “Si se quiere que la gente tenga más ideas, es necesario reducir el nivel de “ruido” en las cabezas y crear un espacio que fomente estos momentos ajá.”

Las actividades contemplativas también son muy beneficiosas para nuestro cerebro. Practicar ejercicios de disciplina mental puede hacer que alcancemos niveles de consciencia inusuales, como por ejemplo algunos monjes budistas. ¿Por qué? Porque se crean nuevas conexiones neuronales.

Además, las personas que meditan regularmente son más propensas a sentir emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y se respetan más a ellas mismas y a los demás.

Cuando se practica la contemplación, las ondas cerebrales que entran en acción son las alfa que son ondas amplias y lentas y se relacionan con la relajación, el súper-aprendizaje, el aumento de la intuición y la superación del estrés. No obstante para que la actividad contemplativa dé resultados, hay que realizarla con frecuencia, incluirla en nuestra rutina.

El control controlado de las emociones también es un factor importante, pero ¿qué significa un “control controlado”? Las emociones definen la manera como nos relacionamos con los demás y cómo actuamos por lo que es importante dedicar tiempo a entenderlas. Entender no solo el porqué de ellas sino también la finalidad que tienen, es decir, para qué las sentimos. No hay una emoción mejor que otra y no tiene sentido intentar mantenerse siempre en el mismo estado emocional ni censurar emociones. Lo mejor es pasar de una emoción a otra de forma controlada, aceptándolas todas, siendo consciente y aprendiendo de ellas. Ser nosotros los que controlamos nuestras emociones pero sin llegar a someterlas ni condenarlas.

Jugar es una de las maneras más fáciles y sencillas de entrenar el cerebro ya que además de estar al alcance de todos nosotros puede realizarse en cualquier momento y con quién queramos. En un juego se establecen una serie de normas que hay que seguir durante la partida por lo que se fomentan la democracia, la tolerancia, el respeto… a la vez que se piensa la mejor estrategia para ganar. Además, el hecho de que no haya posibilidad de fracasar, si en un juego se pierde no hay ninguna consecuencia negativa, también hace que el cerebro se relaje y por tanto se abra y funcione mejor.

Sin embargo, también es importante cuidar nuestro cuerpo. Realizar ejercicio físico hace que se active el cerebro gracias a la mayor circulación de sangre y mantener una alimentación sana, disminuyendo el uso de aditivos y colorantes, hace disminuir la hiperactividad en los niños.

Actualmente en una sociedad en que la mayor parte de la comida es industrializada, algunos problemas mentales están aumentando como la depresión o las agresiones.

Dejar de consumir ciertos alimentos y aumentar el consumo de otros como, por ejemplo, alimentos ricos en carbohidratos como cereales, legumbres, frutas y verduras y productos lácteos podría ser la solución. También es importante no olvidar la hidratación y consumir 2 litros de agua al día para ayudar al cerebro a mantenerse en marcha.

Finalmente, otro de los factores importantes y uno de los más complicados es la voluntad. ¿Cuántas veces nos hemos propuesto hacer algo que hemos abandonado justo después de empezar a hacer? Seguramente decenas de veces. La voluntad cada vez tiene menos importancia en nuestra sociedad pero lo cierto es que puede desarrollarse, ¿cómo? Practicándola pero de la forma correcta ya que no hace falta realizar una tarea en dos horas, sino que es mejor hacer caso a las señales que nuestro cerebro nos manda y cuando sintamos que nuestra productividad en dicha tarea disminuye, darnos un respiro, consumir glucosa y volver a la carga más tarde.

No obstante esta tarea no es fácil ya que el cerebro nos tienta con otras alternativas cuando tenemos que realizar una tarea simplemente porque no tiene ganas – ¿falta de costumbre tal vez?- de trabajar y prefiere hacernos optar por la vía fácil.

Así pues, tener una mente sana no es tan difícil, basta con añadir a las sesiones semanales en el gimnasio, a los paseos de media hora a un ritmo elevado o a las carreras matutinas y salidas en bicicleta, un rato para soñar, jugar y reflexionar y unos buenos hábitos saludables de vida. Una buena propuesta para empezar a poner en práctica cuanto antes, por ejemplo… ¡mañana!

Alexandra Cuesta Ortal
Redacción

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