Jueves 22 de Febrero del 2018
Google+ Pinterest

Utopía realizable. Opinión de Esther Vivas


Algunos consideraban el movimiento 15-M como una mera utopía cargada de buenos propósitos pero inviables en su práctica. Sin embargo con el tiempo se ha demostrado la maduración de aquella idea primigenia gracias al impulso de la gente de la calle.

Pues tal y como defiende la activista Esther Vivas, sickness también autora de diversos libros y publicaciones sobre movimientos sociales y consumo responsable, drugs no son otros que los propios ciudadanos que otorgan sentido y forma a partidos como Podemos. Porque pese a que se nos olvide la democracia nace a partir del poder del pueblo. 

Ganar es posible. 
El mundo se construye a partir de nuestro imaginario, de lo que consideramos bueno o malo, posible o imposible, inútil o eficaz. Los límites de lo posible, dependen a menudo de nuestra percepción, teniendo en cuenta, evidentemente, las constricciones y oportunidades del período. He aquí la clave de la victoria o el fracaso.

Aún recuerdo en un ya lejano año 2000, cuando varios activistas sociales organizamos, el mismo día de las elecciones generales, la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa de los Países del Sur. Centenares de mesas de votación fueron instaladas, más de un millón de votos recogidos contra el pago de una deuda ilegítima e ilegal, miles de personas movilizadas. Se trató de una experiencia iniciática para muchos, que como toda práctica de introducción a un rito, el de no claudicar, dejó huella. Una frase fue de las más repetidas en los múltiples balances: “Lo consiguieron porque no sabían que era imposible”, una cita del poeta francés Jean Cocteau.

Hoy, catorce años más tarde, estas palabras regresan al presente. Su significado guarda la esencia del tiempo político actual, donde hemos pasado de la resistencia a la férrea voluntad por cambiar las cosas y ganar. Y el plus radica, en que dicha convicción ya no es patrimonio solo de un puñado de activistas bienintencionados sino que este convencimiento empieza a hacer mella en una mayoría social.

El movimiento de los indignados logró cambiar nuestro imaginario colectivo en relación a la crisis. Pasamos de considerarnos culpables y cómplices de la misma, como nos habían hecho creer a partir del tan cacareado “Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, a descubrirnos como víctimas de un robo y una estafa a gran escala. En consecuencia actuamos: indignados, ocupando bancos-hospitales-viviendas vacías-universidades, desobedeciendo, sin miedo.

El legado del 15M, tres años después, sigue ahondando en esta percepción de lo común, desmontando los mitos de un sistema que quiebra en todos sus frentes. Avanzando de las calles a las instituciones. El “sí se puede” su leitmotiv. Con una perspectiva clara: Ganar. Muchos decían: miles en la calle, pero en las elecciones vencen los mismos de siempre. Otros respondíamos: la traslación electoral del malestar social requiere tiempo, pero, tarde o temprano, llega. Grecia es nuestro mejor espejo, con todo lo bueno y todo lo malo.

Los resultados de las elecciones europeas no dejan lugar a dudas: 1,2 millones de votos para Podemos. Varias encuestas, días después de los comicios, les otorgaban un fuerte crecimiento en caso de celebrarse elecciones generales. En Catalunya, el Procés Constituent, impulsado por la monja benedictina Teresa Forcades y el economista Arcadi Oliveres, en tan solo un año, ha constituido más de cien asambleas locales y sectoriales, con el objetivo de convertir la mayoría social víctima de la crisis en mayoría política, y con la mirada puesta en una candidatura unitaria, plural, en las próximas elecciones al Parlament de Catalunya.

Ahora, en Barcelona varios activistas sociales, con Ada Colau entre ellos, impulsan la iniciativa Guanyem Barcelona (Ganemos Barcelona) de cara a la contienda municipal.

Ganar es posible. Sin embargo, si el tablero se mueve es gracias a la desobediencia y a la construcción de utopías desde abajo. Sin eso, el miedo nunca habría empezado a cambiar de bando.

Si hoy, los fundamentos del establishment se tambalean, también, en el plano electoral es debido al aliento caliente de los nadie en la nuca de los de arriba. No lo olvidemos, y a seguir avanzando.

Esther Vivas
Activista y autora de diversas publicaciones 

Fuente: ATTAC España 

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. Realista Responder

    No creo en ese movimiento de cambio.
    Para empezar no es siquiera justo que el mismo sistema que nos permite estar el 15-M manifestándonos, sea ahora vilipendiado y injustamente sacado de una realidad práctica.

    Eso no quiere decir que no haya que cambiar. Famoso lema: ‘muriendo y aprendiendo’
    pero romper todo para volver a empezar, no es justo. Recordemos, que la ‘casta’ es solo una parte de nuestra sociedad.

    Hay otra gran parte que cada dia, cada hora, cada minuto, lucha y se deja la piel para mantener al sistema, lucha para conseguir sus ahorros, sus pensiones, sacar a sus hijos-nietos adelante.

    Que vamos a hacerle ahora a esta parte tan importante de la sociedad, ¿la van a expropiar? ¿la vana a tachar de casta también?

    No, la ‘casta’ es una parte, mas bien pequeña, comparada con la inmensidad de la gente que dia a cumple y se merecen respeto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *