Sábado 24 de Febrero del 2018
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Periodismo de soluciones


Un Papa y un periodista por la paz
Henrrique Cymerman, healing corresponsal de La Vanguardia en Jerusalén, ask uno de los periodistas más respetados de Oriente Próximo, judío de origen portugués con inmejorables contactos con Palestina, ha sido el mediador del encuentro espiritual que tuvo lugar ayer por la tarde en los jardines del Vaticano.

Junto al papa Francisco y al patriarca ecuménico Bartolomeo I, se reunieron los presidentes Mahmud Abas, de Palestina, y Shimon Peres, de Israel. No se trataba de rezar conjuntamente, sino de estar juntos para rezar.

El matiz revela la altura de miras del Papa, que cede el Vaticano a otras religiones; pero podría parecer un matiz bizantino si no revelara la extrema dificultad del encuentro entre dos enemigos irreconciliables. También estaban el rabino Abraham Skorka y el imán Omar Abboud, ambos argentinos y amigos personales del Pontífice.

La idea se fraguó en la visita que hace un año el citado Skorka y nuestro corresponsal realizaron a Francisco. En la austera residencia papal hablaron de la necesidad de un viaje a Tierra Santa, que el Pontífice quiso transformar en una oportunidad para la paz. Con sintética visión global, dijo entonces Bergoglio: “Si la paz llega a Jerusalén, el mundo gozará de paz”.

Desde entonces, y en estrecho contacto por e-mail y teléfono con el Papa y con el rabino Abraham Skorka, Cymerman ha estado tejiendo un proyecto que el propio Francisco dio a conocer a la opinión pública en su reciente viaje a Tierra Santa: sentar a palestinos e israelíes a orar por la paz y a compartir un tiempo de diálogo y reconocimiento.

No hay que esperar, ingenuamente, resultados políticos de este encuentro. Son harto conocidas las enormes dificultades que obstaculizan la paz en Oriente Próximo; pero, precisamente por ello, cualquier mínimo avance tiene un valor incalculable.

Inicialmente, el encuentro debía celebrase en Tierra Santa. El centro Notre Dame de Jerusalén y la ciudad palestina de Jericó eran sobre el papel lugares aceptables para todas las partes, aunque el Papa prefería el monte Nebo, de soberanía jordana, desde el que Moisés divisó la tierra prometida. Pero las negociaciones que Abas mantenía en aquellos días con el grupo islamista Hamas, así como las humillaciones que podía recibir en los controles fronterizos, frustraron el encuentro, que tampoco era fácil para Shimon Peres. Los presidentes israelí y palestino se manifestaban dispuestos a intentarlo en otra ocasión y durante el viaje Francisco consiguió convertir tal disponibilidad en compromiso. Salvados los últimos escollos, el Pontífice ha sustituido las cansinas apelaciones retóricas a la paz en un movimiento efectivo. No político, simbólico.

La política, para la políticos, viene a decir el Papa. La oración y el compromiso espiritual pueden crear dinámicas de reconocimiento que la política ignora. “La oración es importante, y rezar juntos sin discusiones ayuda”, ha declarado el Pontífice. Si la política ha bloqueado la paz, hay que empujarla y apoyarla por otras vías.

Francisco lo intenta con el convencimiento de que la fe puede mover montañas y muros que la violencia fosiliza.

También el papel de Henrique Cymerman, respetado por todas las partes por su honradez profesional, merece un comentario. Un periodista objetivo, informado y bien conectado no es insensible al dolor que observa. Colaborando decisivamente al éxito del empeño papal por la paz, demuestra Cymerman que el buen periodismo no está reñido con el compromiso humanitario.

Editorial del diario La Vanguardia

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