Miercoles 23 de Agosto del 2017
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Películas que rompen tabúes


En la actualidad, raro es el programa de televisión en el que no aparecen insultos, como también es rara la película en la que no aparece una escena de sexo o, al menos, un beso. Pero hasta hace relativamente poco, todo esto era diferente: el sexo, los insultos, la desnudez, la muerte e incluso la descarga de un inodoro, eran temas tabúes que se censuraban en la gran pantalla. Veamos cómo y cuándo se rompieron estos tabúes.

La primera escena de sexo que apareció sin censurarse en una película no pornográfica, fue protagonizada en 1933 por HedyLamarr, una joven de 18 años, en la película “Éxtasis”. Esta escena causó una fuerte impresión en el público que se escandalizó pero realmente la escena tan solo se basaba en un enfoque constante a la cara de la chica cuya expresión daba a entender claramente que estaba practicando sexo.

La primera mujer desnuda apareció en la gran pantalla en 1915 en la película ahora perdida “Inspiration”. En ella, un fotógrafo busca a su musa perfecta. Hasta entonces, tan solo se habían permitido imágenes de mujeres desnudas en documentales sobre pueblos indígenas. Sin embargo, el primer hombre desnudo no lo encontramos hasta 1969 en “Mujeres enamoradas”, ya que todos los intentos previos de desnudez masculina, habían acabado siendo censurados.

Otros aspectos que se consideraban tabúes son bastante sorprendentes, como, por ejemplo, la descarga de un inodoro, o tirar de la cadena, que no apareció en una película hasta “Psicosis” en 1960.

Otro ejemplo de tabú sorprendente es la primera muerte por disparos sin cortes, es decir, en una película del oeste siempre aparecen las típicas escenas de disparos pero según la guía de Hollywood, estas escenas debían realizarse en dos tomas: una que mostrara al pistolero disparando y otra que mostrara a la víctima cayendo al suelo. Fue en “Por un puñado de dólares” que esta metodología cambió y por primera vez la escena se rodó desde la perspectiva del pistolero, que se ve disparar, y enfocando a la vez a la víctima, que recibe el balazo y cae muerta al suelo.

No obstante, no en todos los países esta “libertad de expresión” está garantizada. En China, por ejemplo, muchas escenas de películas son censuradas. Incluso se consideran dignas de censura las escenas en las que aparecen viajes en el tiempo ya que pueden transmitir ideas extrañas a los espectadores.

En cambio, hace poco en España se estrenó una película que rompió tabúes: “Ocho apellidos vascos”, la cual cosa es algo positivo. Esta película de humor, se “burla” de las costumbres y manías de los vascos y de los andaluces. Realmente, el público podía entender la intención humorística de la película o, como ha pasado con una minoría, considerarla una ofensa y un insulto hacia las dos comunidades autónomas.

Por tanto, podía triunfar o ser un completo desastre pero pese la rivalidad que hay en España entre comunidades autónomas y la situación en Cataluña, el público aceptó la película que se ha convertido en una de las más famosas y exitosas del país. “Ocho apellidos vascos” consiguió romper los tabúes y superar ese miedo de tratar el tema de las comunidades autónomas y de compararlas entre ellas.

Así pues, es necesario romper los tabúes, pero, ¿por qué?

Primero de todo, ¿qué es un tabú? Un tabú es una conducta, actividad o costumbre prohibida, moralmente inaceptable para una sociedad, grupo humano o religión. Un tabú es prohibir sin ninguna razón lógica ni justificada, algo que, en realidad, es completamente natural. Los tabúes se basan en prejuicios infundados y muchas veces, romper un tabú se considera una falta grave.

Así pues,enfrentarse a ellos y romperlos, ya sea en el cine, en un libro, en el arte, en nuestra vida cotidiana… nos convierte en personas más libres porque nos liberamos de los prejuicios que nos condicionan negativamente. No obstante, no siempre es fácil ver más allá de los prejuicios ni luchar contra la censura, la cual, en su justa medida y si no la consideramos como un sinónimo de “prohibición” si no como algo más ligero, es necesaria en ciertas ocasiones.

Alexandra Cuesta Ortal
Redacción

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