Sábado 24 de Febrero del 2018
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La importancia del pensamiento crítico


Las clases de matemáticas han cambiado desde que Tom Ding, order un actual profesor de matemáticas, look estudió en el colegio. Él recuerda a su profesor explicando e indicando la página del libro que había que abrir, story así que se sorprendió al entrar en una clase y ver que los libros de texto estaban cerrados en las estanterías y que los alumnos se planteaban cuestiones como: “¿Hablar una lengua diferente significa que cuentas diferente?”.

Ding, quien abandonó la carrera de publicidad para formarse como profesor, asegura que estas preguntas son un medio a través del cual los estudiantes van más allá del aprendizaje por memorización: “Si algo se aprende demasiado mecánicamente, existe la posibilidad de que los conceptos más amplios acaben perdiéndose”. 

La educación debe evolucionar como lo hace el mundo donde vivimos. Los ordenadores cada vez son más potentes por lo que ya no es necesario que sean las personas las que trabajen con los números. En la actualidad, el papel de las personas consiste en crear modelos matemáticos que se ajusten lo mejor posible al mundo real.

Así pues, el reto para las escuelas es combinar el aprendizaje mecánico con la habilidad de poder usar esos conocimientos para solucionar situaciones adversas. ¿Lo están consiguiendo?,¿cómo podrían mejorar?

La primera de esas preguntas se contestó este año, en abril, cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó los resultados de un test que evaluaba la capacidad de resolución de problemas de 85.000 adolescentes de 44 países diferentes.

Los estudiantes de las principales ciudades occidentales – Inglaterra, Francia, Alemana, Italia, Holanda, Finlandia y Bélgica- se sitúan por encima de la media, como también los de Estados Unidos, Canadá y Australia. No obstante,los que sobresalieron fueron los asiáticos porque, como el informe de la OECD sugiere, las escuelas del este de Asia trabajan el pensamiento crítico y también proporcionan una sólida base en las asignaturas más importantes. Sin embargo, España se sitúa 23 puntos por debajo de la media.

El objetivo está claro pero hay una cierta división sobre cuál es la mejor manera de conseguirlo.

Daisy Christodoulou, educadora y autora de Siete Mitos sobre la educación, dice que estas habilidades pertenecen a un campo específico y que no pueden ser transferidas a un área donde nuestro conocimiento sea limitado. El pensamiento crítico no puede ser enseñado de manera directa así que debe entrelazarse con el contenido y pone como ejemplo a Shakespeare: “Él aprendió figuras retóricas en latín y las usó en sus obras: en las primeras escribió de forma mecánica pero poco a poco fue jugando con esas figuras retóricas y las usó de forma creativa. Aprender de memoria no limito su creatividad, sino que la fomentó”.

Tim Taylor, un exprofesor que ahora prepara a maestros, enseña un estilo de educación llamado “manto del experto” que anima a los niños a que actúen como expertos al presentarles escenarios imaginarios que hacen que tengan que usar la imaginación y la escuela donde Ding, el profesor, trabaja evita el debate entre la teoría y la práctica fomentando ambas en el mismo grado:

“Por un lado, empezamos las clases de matemáticas haciendo tablas de ejercicios.Ponemos mucho énfasis en la repetición y el test constante hace que los estudiantes practiquen y apliquen lo que saben.Por otro lado, también debatimos para convertir el estudio en algo más práctico y por tanto más sencillo de recordar, lo cual nos permite evitar el superficial método de aprendizaje mecánico y trabajar otros conceptos más importantes a la vez”.

Sabemos qué es lo que hay que hacer para mejorar los resultados y cómo, tan solo nos falta ponerlo en práctica, ¿a qué esperamos?

Alexandra Cuesta Ortal
Redacción

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