Viernes 23 de Febrero del 2018
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La cruzada contra “Podemos” Opinión de Moncho Alpuente


La irrupción  de Podemos ha sacudido de tal manera la esfera política que ahora desde la retaguardia se afanan por parar lo que ya se refrendó en las urnas. Sin espera para corroborar la exactitud de sus prejuicios  la campaña contra “Podemos” ha comenzado. 

Y sin embargo como reivindica el polifacético Moncho Alpuente, medical periodista, escritor, autor teatral y cantante satírico con igual brillantez, el movimiento no es iniciativa personal del que convierten en “diablo con coleta” sino la respuesta de un pueblo hastiado por la inoperancia de los de siempre. 

El diablo con coleta. 
No queríamos un rey y vamos a tener dos, dos reyes y dos papas por el mismo precio. Las viejas instituciones no se renuevan, se duplican y se clonarían si pudieran hacerlo para seguir aferrándose a sus privilegios. Estamos condenados a ser súbditos en la Tierra y en el reino de los Cielos, en la cruda realidad y en la virtualidad empírea por toda la eternidad. El cambio de titularidad de la monarquía española no implicará cambios relevantes en los círculos y en los modos del poder; el recambio en la cúpula vaticana al menos ha introducido otras formas y reformas aunque por ahora más retóricas que efectivas.

Las reformas vaticanas no han llegado todavía al episcopado español y en la televisión de la COPE siguen predicando la Santa Cruzada contra los infieles y sus líderes satánicos. Satanás lleva barba y coleta y sus legiones, financiadas por Irán, Venezuela y otros países del eje del mal, se preparan para el asedio definitivo que imponga en España una república popular yihadista-chavista-comunista-anarquista- terrorista y asamblearia.

Solo los opinadores de las catacumbas mediáticas coinciden con las recientes declaraciones del director general de la policía advirtiendo sobre la inminencia de un gran atentado anarquista.

El Espíritu Santo ha filtrado tan sensible información en la oreja del siervo del Señor, el ministro Fernández, que ha dado orden al jefe de sus pretorianos para que denuncie la mala nueva del resurgir del terrorismo anarquista que anunciaron los artefactos pirotécnicos del Pilar y de la Almudena que colocaron los del comando Mateo Morral. Atentos al nombre terrible que indica por dónde van los tiros.

Los gatos de la tertulia episcopal arriman el ascua a sus sardinas y avivan esa españolísima hoguera que añoran para los réprobos. Ni la Paz, ni la Caridad inflaman los pechos de los contertulios, es la santa intransigencia, el llamamiento a la última cruzada, el Armaggedon, no hay cuartel para el enemigo.

Escucho los rabiosos maullidos del coro, en pocos minutos han pedido la expulsión de la Universidad de Iglesias, la cárcel y la ilegalización de Podemos y han proferido toda clase de malos augurios, maldiciones y conjuros sobre los réprobos. Están a punto de llamar al exorcista de guardia, de convocar un auto de fé en el plató y quemar en efigie a Satanás Iglesias. Debe ser muy duro ser la única cabeza visible de un movimiento acéfalo por vocación que desconfía por principio de los líderes y del culto a la personalidad, pero sin la personalista y mediática campaña de Pablo Iglesias, la plataforma no hubiera despegado como lo ha hecho.

Las revoluciones acaban a menudo devorando a sus líderes pero esta vez son los partidarios de la reacción, los contrarrevolucionarios los que pretenden darse el banquete. La insidia, la calumnia, la amplificación de los problemas internos, todo vale.

Carlos Cuesta en la 13 y Eduardo Inda en la 6ª son los adalides de esta guerra sucia que han declarado, los de la casta y los de la caspa. Podemos ha removido las aguas y ha hecho aflorar a la superficie algunos pecios sumergidos, problemas que siguen contaminando nuestros mares y nuestras conciencias. Eso sí lo podemos hacer.

Moncho Alpuente
Periodista, escritor, autor teatral y cantante satírico 

Fuente: Público 

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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