Sábado 24 de Febrero del 2018
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Guía para estudiar en el extranjero


Aprender y mejorar nuevos idiomas, viagra conocer otras culturas o estudiar en una universidad prestigiosa son algunas de las razones que pueden motivar a los jóvenes a irse a cursar sus estudios en un país extranjero. Hoy en día la fuga de graduados universitarios y de jóvenes formados a otros países en busca de trabajo es tema de recurrente de conversación, pero no tanto se habla de los que deciden ir a formarse a universidades fuera de sus países.

En los últimos años el número de estudiantes internacionales han aumentado considerablemente, llegando al punto en que en las universidades europeas como la KU Leuven en Bélgica y la Universidad de Maastricht en Holanda, cerca del 50% de los estudiantes provienen de países fuera de la Unión Europea.

Tras una decisión de esta envergadura, hay toda una lista de cosas a tener en cuenta. Estudiar fuera del país y en un entorno diferente a tu hogar supone, entre muchas otras cosas, una inversión que debe ser planificada.

Las becas pueden ayudar, pero rara vez son suficiente cuando hablamos de darle la oportunidad a un hijo de formarse en una universidad fuera del país. La matrícula, el seguro, la comida, el alojamiento… Cuando pensamos en estudiar fuera, no nos vienen a la cabeza todos los factores que existen y cómo cada uno de ellos aumenta el presupuesto de la fuerte inversión que se ha de hacer.

Por eso, los padres que quieran darles la oportunidad de estudiar fuera a sus hijos deberán empezar a planearlo con mucha antelación; a ser posible a 5 años vista.

Por ejemplo el caso de Yuqing “Candice” Zhang, una chica de Baoding, China que viajará a Estados Unidos a cursar sus estudios universitarios. Y ahí hallamos otro gasto fuerte: el vuelo. Un vuelo como el de Zhang podría costar hasta 4,000$ (casi 3.000 euros).

El idioma es uno de los principales costos a la hora de enfrontar la partida a otro país. Es por eso que cinco años antes, según Dizik, los padres deberían comenzar a invertir en este aprendizaje. Planificando y calculando el presupuesto que se va a dedicar a este aspecto.

Tres o cuatro años antes es el momento de fijar un presupuesto para la matrícula, para así proceder a la búsqueda de universidades que se ajusten. David Allen, consejero universitario radicado en las Islas Orcadas de Escocia, asegura que “algunos padres no quieren hablar con sus hijos acerca de lo que pueden pagar”. Pero es algo necesario dentro de la planificación.

Otro factor a tener en cuenta llegados a este punto son las becas y ayudas económicas. Es importante identificar las universidades que ofrecen ayuda para estudiantes internacionales y las becas a las que se puede optar, tanto a nivel nacional como internacional.

Cuando únicamente quedan 2 años para irse, es recomendable contactar con un gestor para que ayude a los estudiantes en el proceso de postulación y les aconseje sobre las formas de hacerlo. También es un buen momento para pensar un plan sólido de pago de la matrícula y para realizar los exámenes de acreditación de idioma que se requieran.

El último año hay que planear el coste de la vida diaria. Es importante pensar, además de en la matrícula, en la vivienda, costos de postulación, compras necesarias, etc., y establecer cuantas veces el estudiante podrá volar a casa.

En este momento es muy importante también guardar un tiempo prudencial para necesidades de último momento, como conseguir una visa u otros aspectos burocráticos.

Y llegados aquí, ya únicamente queda armarse de valor y encarar con ganas esta nueva aventura, la cual supondrá seguramente un esfuerzo económico importante, pero es una inversión, que a largo plazo, vale la pena.

Esther Oliver Alejos
Redacción

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