Miercoles 21 de Febrero del 2018
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Escuchando en colores


Ver colores, buy cialis olerlos, patient escuchar sonidos mientras leen palabras… estos son algunos de los síntomas que padecen las personas con sinestesia.

Olympia Colizoli explica que ella ve el mundo de distinta manera que el resto: “para mí, el tiempo y los números están ordenados en un espacio físico. Los días, las semanas, los meses, los años, los siglos tienen formas y utilizo esas formas para organizar mi plan mental”, dice. “Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que otras personas no pensaban así”.

Colizoli es neurocientífica cognitiva y tiene sinestesia. En su caso, ésta se manifiesta dándole una forma, tamaño o propiedad física determinada a los números. Ejemplo de ello son las edades de las personas, que ve representadas en forma de línea curva.

Su motivación para comenzar a estudiar este fenómeno en la Universidad de Ámsterdam no fue otro que la curiosidad. La curiosidad por saber si aquello que le pasaba comenzó antes de que viniese al mundo o por el contrario, lo había ido aprendiendo.

Pharrell Williams, que ve la música en color, o el físico Richard Feynman, que ve las letras de las ecuaciones como colores, son algunos de los famosos que padecen sinestesia. De hecho, muchos expertos aseguran que, si las personas pudieran entrenarse para ver el mundo de esta manera, muy probablemente aumentaría su creatividad.

Llegados a este punto la pregunta es:¿es posible ejercitarse para ver el mundo desde una nueva perspectiva multisensorial? Y de ser así, ¿tendría el mismo efecto que en aquellos que lo tienen de forma natural?

Para considerar que una persona es sinestésica el efecto debe ser consciente, constante y automático. Pero la dificultad en saber que una persona lo padece es que esas personas no son conscientes, en muchas ocasiones, de que ven el mundo de una manera distinta a los demás.

Aun así, hay algunos indicios que afirman que ciertos aspectos de la sinestesia pueden aprenderse.

Colizoli y sus compañeros realizaron un estudio en la Universidad de Ámsterdam a personas no sinestésicas que corroboró esta afirmación. Hicieron leer a dichas personas un texto en el que las letras E,T,A y S estaban coloreadas, mientras que el resto estaba en negro. Aunque no se les pidió que recordaran esas letras, éstos empezaron a asociarlas con su color.

Posteriormente, Colizoli evaluó a los participantes haciendo parpadear las letras del alfabeto y pidiendo que dijesen el color en que estas estaban escritas. Cuando una letra estaba escrita en un color que no era el que estaba en el libro, los participantes tardaban más en identificarla, un retraso cognitivo conocido como efecto de Stroop.

Con estos resultados comprobaron que aunque no estuvieran prestando atención a los colores, comenzaban a formar las asociaciones mentales básicas de las personas que padecían sinestesia. Aunque no por mucho tiempo.

Un gran número de científicos y expertos estudian e investigan hoy en día en qué medida una parte de la sinestesia es de origen genético y otra parte es aprendida.

Así que aunque parece difícil poder enseñar al cerebro de una persona normal a ver un mundo multisensorial como el de los que padecen sinestesia por naturaleza, hay cierta evidencia tentadora de que es posible adquirir elementos de este fenómeno, aunque sea temporalmente.

Teniendo esto en cuenta, es bueno saber que anotando las ideas con bolígrafos de color o añadiendo elementos coloridos, seguramente será más fácil recordarlas y aumentará su creatividad.

Esther Oliver
Redacción

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