Lunes 19 de Febrero del 2018
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Cultura del café: más allá de su uso convencional


El café se descubrió en Etiopía y se hizo popular en Europa durante el siglo XVIII hasta el punto de convertirse una de las bebidas más consumidas del mundo. Cuando pensamos en café pensamos en las cualidades energéticas que nos proporciona gracias a la cafeína, viagra ed en su olor y en los tipos que existen: cortado, treat cappuccino, macciato, irlandés, americano… pero ¿qué otra utilidad puede tener el café?, ¿y lo que se desecha de él? Jason Chen, fundador de la empresa textil de manufacturación taiwanesa Singtex de ropa de abrigo, encontró la respuesta.

Hace un tiempo, Chen estaba paseando con su esposa. Él acababa de salir del gimnasio y su esposa se quejaba de su mal olor. Cuando pasaron por delante de un Starbucks, ella le preguntó: ¿Por qué no introduces semillas de café en tus prendas de ropa? Chen se dio cuenta entonces de que cada día se desechaban toneladas de café que, tal vez, podían aprovecharse así que no dudó ni un momento en llevar a cabo la idea propuesta por su esposa.

“Quise usar la tecnología de la naturaleza para construir una compañía de alta tecnología y a la vez, ayudar al medioambiente” dice Chen. “No debemos malgastar ni desaprovechar ningún tipo de energía ni recurso”. No obstante, el método que Singtex usa con las cáscaras de café es innovador: extrae aceite de ellas y lo incorpora en el producto.

Antes este método no funcionaba bien porque llegaba un punto en el que el olor a café se mezclaba con el olor corporal así que Singtex empezó a usar un extractor de CO2 que aísla ciertos componentes del aceite de café.

Después de dos años trabajando en ello, finalmente consiguió crear el producto S.Café que se incorpora a productos de New Balance, Asics… Pero las cáscaras de café incorporadas en el proceso de fabricación del tejido no solo proporcionan un mejor olor de las prendas, sino que también hacen que los tejidos retengan mejor el calor y mantengan a la persona seca aunque se encuentre en un ambiente húmedo, por ejemplo un esquiador, como probó un experimento realizado por la empresa Virus, en el sur-este de California, que se dedica a la investigación y al desarrollo de materiales textiles.

La ropa de plástico es muy popular y útil en nuestra sociedad pero supone un fuerte impacto para el medioambiente. Así pues, cualquier solución que ayude a reducir este impacto es bienvenida. Hasta ahora, la solución principal era reciclar pero tal vez sea mejor empezar a substituir esa opción por la que propone Singtex, el reúso de los materiales que sobran y se desechan porque, de hecho, así es como funciona la naturaleza. Así pues, reusar las cáscaras y las semillas del café disminuye el uso del plástico.

“Esto es diferente a reciclar” explica Gunter Pauli, un experto en emprendimiento sostenible. En su libro La Economía Azul, describe una economía sin desechos. “En vez de reciclarse, el material se destina a un nuevo objetivo. Es un sistema más elegante y eficiente, y por tanto, más complejo.

Cuando no sabemos qué hacer con los desechos los descartamos cosa que va en contra de cómo opera la naturaleza”, asegura Pauli en su libro. “ El primer paso es buscar formas de convertir los desechos en contribuciones e identificar aportaciones que sean fáciles y económicos de adquirir ya que carecen de demasiado valor para la mayoría”.

El café es un ejemplo exquisito. El 99,8% del café recolectado se desperdicia, ya sea la fruta, las semillas o las cascaras. Y, además, es la segunda mercancía más demandada en el mundo, después del aceite. Además, las vainas son baratas.

¿Quién podía imaginar que el café podía aportarnos otros beneficios a parte de unas horas extra de energía?

Alexandra Cuesta Ortal
Redacción

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