Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Proteger las abejas, garantizar la biodiversidad


Las poblaciones de abejas y otros insectos polinizadores se ven seriamente reducidas en los últimos años, algunos están ya en peligro de extinción, y Greenpeace ha redactado el informe ‘Alimentos bajo amenaza. El valor económico de la polinización y vulnerabilidad de la agricultura española ante el declive de abejas y otros polinizadores’.

La organización señala en este documento que más de una tercera parte de la fruta y verdura que conocemos, y nueve de cada diez plantas silvestres a nivel mundial se verían amenazadas en caso de no existir los insectos polinizadores.

Además de ecológico y protector de la biodiversidad, el impacto de estos animales también es económico: el “servicio” de la polinización está valorado en 265.000 millones de euros al año en todo el mundo, 22.000 solo en Europa.

Las poblaciones de estos insectos se han reducido hasta un 20% de media en Europa, llegando en algunos países al  53% en los últimos veinte años. Entre las causas más destacables de este declive están los plaguicidas tóxicos.

Ya están prohibidos cuatro de los siete plaguicidas tóxicos más generalizados: imidacloprid, tiametoxam, clotianidina, fipronil, clorpirifos, cipermetrin y deltametrin. Sin embargo Greenpeace señala que son prohibiciones parciales, y reclama la puesta en marcha de  soluciones definitivas y de largo plazo.

Entre sus propuesta destaca el fomento desde las administraciones de una agricultura ecológica respetuosa con el medio ambiente, para lo que haría falta un aumento en el apoyo económico a la investigación y desarrollo de la materia.

El informe de la organización ecologista sugiere incrementar a 7,6 millones de hectáreas la superficie dedicada a agricultura ecológica en España antes de 2020, como primer paso para que toda la agricultura española sea ecológica antes de 2050.

Al gobierno español le piden un calendario claro para la prohibición de los 319 plaguicidas considerados peligrosos para los insectos polinizadores. También proponen establecer un registro público de plaguicidas que permita saber qué se ha administrado en cada zona, y aplicar el principio de precaución ante nuevas autorizaciones, no permitiendo que ningún producto simplemente sospechoso de ser una amenaza para abejas pueda ser utilizado.

Preservar los hábitats naturales de estos insectos y fomentar su buena salud es la garantía de la riqueza de la biodiversidad y de nuestra propia dieta. Para hacer llegar al gobierno español la preocupación ciudadana, Greenpeace ha puesto en marcha una recogida digital de firmas para apoyar medidas de protección a insectos polinizadores.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

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