Martes 27 de Septiembre del 2016
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La eterna lucha entre el bien y el mal. Opinión de Remei Margarit


La lucha entre el bien y el mal se presenta como una dicotomía natural del ser humano pues de acuerdo a las experiencias vividas podemos buscar la paz con el resto o en cambio el gusto por la confrontación como estallido del más profundo resentimiento.  

La gestión de las emociones es un camino quizá empedrado pero como alienta la psicóloga y escritora Remei Margarit es nuestra la decisión de trabajar con paciencia y cariño todo aquello que nos proporciona una mirada más amable ante la vida, algo también necesario en la consecución de una democracia plena.

Vivir en paz.
La paz no es un estado, es una actitud, y la guerra también. Y las dos cosas son un proceso, es decir, que es necesario tener esa actitud cada día del mundo. Para decirlo de otra manera, hay personas que cultivan la actitud de la paz y otras que cultivan la actitud de la guerra. Las dos opciones nos habitan a todos, la paz tiene que ver con el amor y la guerra tiene que ver con el odio y dependerá de cuál sea el campo que se cultive con más ahínco y constancia, la formación del carácter de cada cual.

Las personas que prefieran la paz, buscarán la manera de entenderse con los demás de la mejor manera posible. Y las personas que aboguen por la guerra, también harán todo lo posible para buscar razones y malentendidos que alimenten su rabia. Porque, a fin de cuentas, todo es el resultado de lo que cada uno lleva dentro.

Tan sólo somos humanos y aún gracias, y todas las leyes de la selva nos han conformado para bien y para mal, y es por ello que es necesario un Estado de derecho, para poder poner límites a la guerra que genera el odio personal.

El odio es tan sólo un producto del miedo, algunas personas vuelcan ese miedo encima de los demás, como si fuesen el origen de sus males.

La desconfianza hacia el otro y su diferencia es un producto más de este miedo que directamente los califica como enemigos. Desgraciadamente ha habido y hay muchos ejemplos de ello a lo largo de la historia, porque además, los súbditos del miedo se agrupan y a través de eslóganes excluyentes presionan a la democracia.

Pero si se quiere vivir en paz, y eso lo quiere casi todo el mundo -excepto algunos irrecuperables que vomitan anatemas contra todo y todos durante toda su vida- es necesario cultivar todo lo que nos aporta la paz a uno mismo y a los demás, como las buenas maneras, la justicia, la amabilidad, la comprensión, la fortaleza, la compasión, y tantas y tantas cosas que hacen la vida digna de ser vivida, o sea, las pequeñas cosas de cada día hechas con buena voluntad y modestia, porque la verdad es que todos navegamos en el mismo barco y nos necesitamos los unos a los otros.

Remei Margarit
Psicóloga y escritora

Fuente: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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