Martes 27 de Septiembre del 2016
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Libros voladores: historias de actos positivos entre los ciudadanos


Cincuenta niños de Barcelona, pertenecientes a la escuela Lluís Vives, han participado en la iniciativa ‘Libros Voladores’ impulsada por Barcelona Positiva para la promoción de actos positivos entre los ciudadanos.

‘Libros Voladores’ es el comienzo de una cadena de acciones positivas que Barcelona Positiva quiere promover por toda la ciudad. En este evento, cada niño escribió en la primera página de un libro una buena acción que hubiera realizado a una persona.

Después, los libros se entregaron a las personas asistentes al evento. De esta manera se les invitaba a continuar la cadena y a realizar una acción positiva a alguien más, inspirándose en la experiencia que algún pequeño acabara de regalarle en forma de libro.

Al desarrollar alguna buena acción hacia alguien, puede escribirse en la siguiente página del libro y pasar éste a quien hemos ayudado, para que continúe la cadena.

“La idea es que al completarse todas las hojas de los libros con las acciones, puedan volver a la Fundación Jordi Sierra I Fabra para dar a conocer su recorrido por la ciudad”, ha explicado Hortensia Galí, Directora del Centro Cultura de la Fundación que ha servido de punto de partida para los libros.

El Centro Cultural de la Fundación Jordi Sierra I Fabra cumple un año de trabajo, con el objetivo de ayudar a niños y jóvenes de Barcelona a descubrir el placer por la lectura y la escritura, inspirándoles a alcanzar sus sueños.

Barcelona Positiva ha nacido de la inquietud de cinco estudiantes del Máster en Comunicación Corporativa de EAE Business School, que querían materializar mediante acciones que implicaran a la ciudadanía el lema de que “la felicidad es el mejor negocio”.

Este tipo de iniciativas cobran fuerza en la actualidad. Cadenadefavores.com ha conformado una comunidad online a través de la cual cualquiera puede recibir ayuda de otras personas bajo el compromiso de ayudar a otras tres personas por cada favor que reciba.

Los Bancos del Tiempo se han hecho tan relevantes que algunos se desarrollan desde instituciones oficiales, como el de Madrid, gestionado por el Ayuntamiento. En este contexto se realizan intercambios no materiales (tareas, servicios, cuidados, conocimientos) por tiempo con la hora como unidad básica de cambio.

Todas estas iniciativas ayudan a generar redes de ayuda y colaboración ciudadana basadas en la solidaridad, y sin implicar ningún tipo de valor económico. Acercarnos al lado más humano de cada uno es el principal beneficio que nos aporta ser capaces de participar en iniciativas donde lo que importan son las personas y sus ganas de ayudar y de aportar.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

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