Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Inteligencia emocional, su papel decisivo para alcanzar el éxito


Tradicionalmente la sociedad ha vinculado el éxito con la inteligencia cognitiva, pero a efectos prácticos la realidad nos indica todo lo contrario. Quizá en cierta ocasión nos hemos preguntado cómo aquel compañero de clase que parecía algo torpe ha prosperado luego en la vida mientras que otro con un cociente intelectual elevado se perdió por el camino sin llegar a concretar nada.

Más allá de una cifra, nuestra capacidad de supervivencia, el modo en que orientamos la faceta personal y profesional parece un aspecto decisivo. Pues aunque la inteligencia pura no deja de ser importante ésta requiere un enfoque global tal y como apuntó el filósofo Platón “todo aprendizaje tiene una base emocional”.

Lo que hoy llamamos “inteligencia emocional” (EQ) gana enteros en un mundo donde cada vez estamos más interconectados de forma compleja. En términos coloquiales esta inteligencia de la calle nos permite manejar con acierto los conocimientos adquiridos, gestionar en armonía las emociones tanto las propias como las de los demás.

“Lo que tiene la inteligencia emocional es que te hace creer más confiado, bueno en la lucha por tus objetivos, adaptable y flexible. Te recuperas más pronto del estrés y eres resilente” expresa el psicólogo Daniel Goleman, quien de acuerdo a su experiencia en enfoque cognitivo categoriza cinco componentes de la inteligencia emocional: la autoconciencia, autorregulación, motivación, habilidades sociales y  empatía.

Podemos destacar en algunas de estas áreas y ser deficiente en otras, lo importante es que tenemos el poder de mejorar. De momento si quieres averiguar cuán emocionalmente inteligente eres  no te pierdas los 14 signos que  revelan un alto EQ.

1.    Sientes curiosidad por la gente que no conoces: en caso afirmativo posees un cierto grado de empatía. La gente altamente empática (HEPS) son sensibles a las necesidades del resto por lo que sus emociones pueden resonar como propias, son muy curiosos acerca de los extraños e interesados en aprender de los demás.

2.    Eres un gran líder: además de poseer talento, una sólida ética de trabajo y ambición, los líderes también gozan de  un alto grado de inteligencia emocional. Según la investigación de Goleman encontró que cerca del 90 por ciento de los altos perfiles de liderazgos se debían a la inteligencia emocional en vez de la capacidad cognitiva.

3.    Conoces tus fortalezas y debilidades: la autoconciencia propicia una mayor honestidad con uno mismo. Una persona con esta cualidad aprende a identificar las áreas de fortaleza y debilidad, y cómo trabajar más eficazmente para salvar los obstáculos.

La propia aceptación genera una fuerte confianza,  entre otras cosas, porque no estamos pendientes de la comparación.

4.    Sabes cómo mantener el nivel de atención: la capacidad de concentración en el trabajo o al realizar determinada tarea nos permite evitar las distracciones y perseguir el fin con tesón. El desarrollar este factor durante la infancia puede significar en un futuro el éxito financiero o fructíferas relaciones familiares.

5.    Cuando estás molesto sabes el porqué: a menudo las emociones se asemejan a una montaña rusa por su constante fluctuación. A lo largo del día podemos pasar de la ira al llanto y sin embargo un aspecto importante es reconocer cuando empezamos a recibir dichas emociones, examinar su efecto para evitar así el colapso.

6.    Puedes llevarte bien con la mayoría de gente: porque  eres tolerante al resto de mentalidades y prefieres ver lo que te une  a las personas en lugar de lo que te  separa.

7.    Te preocupas por ser una buena persona: aunque en ocasiones la bonhomía se relegue a un papel secundario, bien debiera ser una de las máximas prioridades. La “identidad moral”, el cuidado de las personas es inherente a la creación del EQ.

8.    Te tomas tiempo para reducir el ritmo y ayudar a los demás: el pararnos en la vida contribuye a distanciarnos de los propios problemas y prestar atención a los demás.  A menudo vivimos con tal estrés que dejamos de ser conscientes de las necesidades de la gente que nos rodea. La abstracción total nos aleja de la empatía y compasión.

9.    Eres bueno en la lectura de expresiones faciales de las personas: entender el lenguaje no verbal nos aproxima a los sentimientos de los otros, incluso aquellos que no son revelados de forma consciente.

10.    Después de caer, inmediatamente intentas levantarte: cuando una persona emocionalmente inteligente experimenta un  contratiempo es capaz de recuperarse de forma relativamente rápida.

Esto se debe en parte la autoconciencia de las emociones negativas evitando que nos desborden, luego proporciona un cierto colchón y trabajo de la capacidad de resistencia.

11.    Detectas con facilidad qué tipo de persona tienes delante: tus intuiciones rara vez fallan por lo que siempre tienes una idea aproximada acerca de la personalidad del interlocutor.

12.    Confías en tu instinto: una persona emocionalmente inteligente es alguien que se siente cómoda siguiendo su intuición. A menudo los primeros instintos cobran más fuerza que la razón tan solo hay que escuchar esa voz interior.

13.    Te automotivas sin necesidad de un agente externo: la ambición unido al trabajo forman parte de tu ADN por lo que puedes enfocar tu atención y energía en la búsqueda de nuevos objetivos.

14.    Sabes decir “no”: la autorregulación favorece la disciplina y evita caer en hábitos poco saludables. El saber aquello que nos conviene o no sin la necesidad de una constante aprobación.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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