Lunes 26 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

Frutas y verduras, la clave de una buena alimentación


La Organización de Consumidores y Usuarios afirma que en una dieta equilibrada y saludable no puede faltar el consumo de un mínimo de 5 a 7 raciones de fruta y verdura al día.

Sin duda, la infancia es una etapa de la vida en la que cuidar la alimentación es más importante que nunca. Entre los consejos nutricionales que ofrece el Ministerio de Sanidad, se recomienda evitar el exceso de sal, miel o azúcares de todo tipo en la comida de los niños, además de enseñarles que para crecer adecuadamente hay que comer “un poco de todo”.

En este “todo” se incluye el consumo de frutas y verduras con frecuencia, por mucho sufrimiento y rechazo que estas causen a los más pequeños.

Aunque solo hemos mencionado a los niños, no vayan a pensar que para los adolescentes y adultos todo esto es opcional: el Ministerio ofrece consejos a distintas franjas de edades. Hay dos aspectos que conviene destacar: por un lado, es fundamental practicar de ejercicio de forma regular para establecer un equilibrio entre la ingestión y el gasto calórico; por otro, es recomendable abstenerse (o casi) del picoteo entre horas. Sí, sí, ese picoteo que tanto nos gusta, que sabemos dónde empieza, pero no dónde acaba.

En cualquier caso, según la Organización Mundial de la Salud, debemos consumir 400 g de frutas y verduras al día, y un estudio europeo ha revelado que el consumo de estos alimentos ayuda a prevenir el cáncer y enfermedades cardiovasculares. En la medida de lo posible, se recomienda el consumo de frutas y verduras naturales de temporada.

¿Qué significa el color de las frutas o verduras?

Un estudio dirigido por investigadores holandeses de la División de Nutrición Humana de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), distinguió cuatro tipos en función del color:

Las amarillas o anaranjadas, como la zanahoria, contienen antioxidantes para la protección de la piel y nos aportan vitamina A, que mejora la visión, el crecimiento de los huesos y nuestras defensas.

Las verdes, como las acelgas, contienen vitamina C y magnesio, nutriente esencial para la relajación muscular, que ayuda a evitar los calambres.

Las blancas, como peras o manzanas, reducen el riesgo de sufrir accidentes vasculares y cerebrales, como el ictus.

Las rojas o moradas, como el tomate contienen antioxidantes como el flavonoide y el licopeno, y sirven para prevenir la hipertensión y las enfermedades coronarias.

En definitiva, puede decirse que cuanta mayor variedad de colores tengamos en el plato, mejor nos alimentaremos.

Elisa de la Torre Castejón
Redacción

Leer más:
Diez gestos para una buena alimentación
La dieta mediterránea potencia el funcionamiento del cerebro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>