Viernes 30 de Septiembre del 2016
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El triunfo de la humildad, naturalidad y silencioso esfuerzo. Jorge Dobner


La gran gala ‘The world’s 50 Best Restaurants‘ (Los mejores restaurantes del mundo) confirmó que El Celler de Can Roca de Girona en Cataluña, sigue siendo uno de los mejores del mundo y lo mantiene como segundo en el ranking mundial después de otorgar el primer puesto de este año al danés Noma.

Cierta sensación de extrañeza ya que tanto los hermanos Roca como el resto de delegación desplazada a Londres auguraban revalidar el ‘oro’ y sin embargo aún en la derrota demostraron la humildad propia de los grandes.

Porque todas las batallas en la vida incluso las que se pierden- quizá estas más valiosas – encierran una lección, su retorno al segundo puesto no desmerece a este santuario gastronómico que ha cocinado su reconocimiento a fuego lento.

Más allá de las razones propiamente culinarias el suyo es el triunfo de la humildad, naturalidad y silencioso esfuerzo como filosofía de vida.

El amor por la tradición unido a una acertada visión empresarial han catapultado a una saga hostelera que con los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca celebra ya su tercera generación entre fogones. El tributo a la familia como sustento, la dedicación a un oficio hecha pasión.

Sabedores que la genialidad no es nada sin trabajo son el mejor reflejo de la cultura del esfuerzo, algo que en los tiempos que corren sería necesario revitalizar en las escuelas. El deseo en sí poco importa en caso de no llevarlo a último término, ejecutarlo en acción. Durante el camino nadie nos dice que no esté exento de obstáculos pero es nuestra la decisión de superarlos la que puede determinar una futura victoria.

Cualquier persona brillante acumula tiempo de entrenamiento, horas de práctica y sudor…seguramente también lágrimas. Como se dice en expresión popular todo diamante en bruto necesita ser pulido para destacar en su esplendor. No en vano el prestigioso psicólogo Howard Gardner aseguraba tras estudiar a varias individuos extraordinarios cómo habían trabajado al menos durante diez años.

El ensayista y sociólogo Malcolm Gladwell lo corroboraba en la denominada “regla de las 10.000 horas” para alcanzar la maestría en una especialidad.

Basta imaginar cuántas horas, ensayos, aciertos y errores habrán requerido Los Rocas en la búsqueda de su singularidad, desempeño e investigación.

Conjunto a otros grandes (Mugaritz, Juan Mari Arzak , Azurmendi o Berasategui) han situado la gastronomía en las más altas cotas de popularidad con una veneración casi elevada al arte.

A nivel de estrategia global contribuye como fuente de crecimiento económico, dinamizando las oportunidades de negocio, crear imagen de marca y posicionar en primer orden a un destino turístico.

Sin duda ser un referente en aquello que haces – solo al alcance de pocos – es la mejor de las recompensas. Cabe la posibilidad que próximo año Los Rocas se encuentren en parecida tesitura pero lo que nadie cuestiona es que estará batallando hasta el final.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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