Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Paralisís, el milagro de la estimulación eléctrica


La terapia de estimulación eléctrica de la médula espinal ya ha conseguido que cuatro jóvenes paralizados de cintura para abajo hayan podido recuperar el movimiento voluntario de sus músculos paralizados.

Rob Summers, Andrew Meas, Dustin Shillcox y Kent Stephenson, en silla de ruedas desde hacía años por daños en la médula espinal, son capaces de mover los dedos de los pies, tobillos y rodillas mientras se les sometía a electroestimulación.

El portavoz de la investigación y director del Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería, Roderic Pettigrew, ha señalado que “existe una evidencia que muestra que esta alternativa puede beneficiar a estas personas”.

Dos de los pacientes que participaron en el estudio tenían seccionada la comunicación nerviosa a los miembros inferiores. El éxito en estos casos señala que no es necesaria comunicación sensorial entre cerebro y piernas para que este tratamiento resulte efectivo, tal y como se creía previamente.

Este estudio, abierto desde 2009, quería comprobar si una terapia basada en la electroestimulación de la médula ósea, en combinación con un entrenamiento diario en cinta andadora, podría ayudar a las personas con parálisis a recuperar cierta movilidad.

En los ensayos, se implantaron 16 electrodos en la médula espinal afectada y se suspendía mediante un arnés a los pacientes sobre la cinta andadora al mismo tiempo que se aplicaban impulsos eléctricos en la médula por debajo de la zona de la lesión.

En un primer ensayo, Rob Summers soportó su propio peso sobre sus piernas durante cuatro minutos, y a los seis meses descubrió sorprendido que había recuperado algo de control voluntario en los movimientos de sus piernas.

Summers asegura que desde que se sometió al tratamiento también mejoraron otros aspectos sin ninguna estimulación, como el control de la vejiga o la función sexual.

En la continuación de este trabajo, un equipo del Spinal Cord Injury Centre de la Universidad de Kentucky ha percibido resultados solo unos días después del inicio de la estimulación. Los tres nuevos pacientes recuperaron cierto control voluntario, según la investigadora Susan Harkema.

Los investigadores suponen que puede haber conexiones latentes en las personas con parálisis, y que la estimulación de la médula podría haber despertado esas conexiones.

V.Reggie Edgerton, profesor de la Universidad de California, trabaja en un equipo que está desarrollando una matriz con 27 electrodos, para lograr un control más potente de la locomoción. “queremos ser capaces, para un movimiento determinado, de seleccionar exactamente dónde y cómo estimular la médula espinal”, ha declarado.

Además de en éste, Edgerton trabaja en proyectos para comprobar si este tipo de tratamiento puede aplicarse a personas con parálisis superiores, o si es posible generar estimulación de la médula a través de la piel, sin implantaciones quirúrgicas.

Harkema cree que los resultados obligan a repensar los tratamientos de personas paralíticas. “Ya no vale pensar que no hay nada que podamos hacer”, asegura.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

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