Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Nanodoc, un videojuego para vencer el cáncer


Nanodoc es un juego online que permite a los usuarios, sin conocimiento de la causa científica, manipular nanopartículas para derrotar al cáncer. Como cualquier juego educativo, la plataforma es lúdica y pedagógica. Sin embargo, hay que añadirle su verdadera razón de ser: la vertiente científica.

El juego ha sido desarrollado para que las estrategias de los jugadores con mejor puntuación sean consideradas por el equipo de Nanodoc e implementarlas in vitro.

El juego recrea un escenario en el que hay que administrar nanopartículas a un paciente con el objetivo de matar a las células cancerígenas. A medida que se avanzan pantallas, uno tiene que saber manejar dosis, tamaño o el cargamento de las nanopartículas hasta dar con el diseño perfecto. Hasta ahora, ya han participado 3.500 usuarios que han dejado más de 80.000 simulaciones en la base de datos.

Esta proyecto de crowdsourcing -estrategia participativa que consiste en externalizar tareas a una comunidad- se lleva a cabo en uno de los laboratorios del Instituto Koch de investigación del cáncer del MIT. Una de sus colaboradoras es la doctora en Ingeniería y especialista en robótica, Sabine Hauert. Cara a cara, la primera pregunta es obvia… “¿Pero sin tener ni idea de qué es una nanopartícula, como puedo yo ayudar en la investigación del cáncer?”, le pregunto.

“A medida que el juego avanza, hay cada vez más parámetros y combinaciones que configurar. En el laboratorio, optimizar todos esos parámetros nos lleva mucho tiempo y recursos hasta dar con los algoritmos adecuados para reproducir cada escenario. Y no siempre funciona. Lo sé por mi experiencia a lo largo de mi tesis.

En cambio, Nanodoc nos permite que la gente practique y dé con soluciones que ni nosotros hemos previsto. El objetivo es llevar esto a la experimentación in vitro o in vivo”, contesta la científica.

Así, entramos en la complejidad de las nanopartículas. ¿Qué las hace tan especiales?. Hauert destaca las ventajas de sus medidas. “Miden entre 1 y mil nanómetros, algo más pequeño que el diámetro de un pelo. Cuando las inyectamos en la sangre, se quedan en la circulación. No como los medicamentos habituales que, al ser incluso más pequeños, se infiltran en todo el cuerpo y desencadenan efectos secundarios en todas partes. Es el caso de la quimioterapia, por ejemplo”.

Y no sólo eso, además, las nanopartículas pueden ir cargadas de otras moléculas que se enganchan directamente a las células cancerígenas. “Es como un sistema de llave y cerradura: el tumor y las nanopartículas se enganchan.

Cargamos a las nanopartículas con medicamentos para que reduzcan los efectos de las células dañinas. También podemos rastrear su movimiento. Son miles las cosas que podemos hacer con ellas, como conocer la interacción entre ellas o con otros elementos”, comenta Hauert.

‘Serious games’
Bajo la denominación de ‘serious games’, son varios los proyectos que usan la tecnología de los videojuegos para avanzar en otras áreas como salud, educación o marketing. El caso más sonado en el campo científico es el de ‘Fold It’, un tipo de puzzle que reta al jugador a doblar estructuras de proteínas. En 2011, los jugadores supieron descifrar la estructura de una encima responsable del SIDA en tan sólo diez días, algo que los científicos llevaban estudiando cerca de 15 años.

Carlos Betriu
Redacción

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