Lunes 26 de Septiembre del 2016
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La Haya prohíbe la caza científica de ballenas en la Antártida


Abril de 2014 será el primer mes en que la caza científica de ballenas sea efectivamente ilegal en todo el mundo, según ha informado de Greenpeace.

El Tribunal de la Haya ha declarado esta práctica ilegal en un proceso que ha durado cuatro años, desde que Australia demandó a Japón por realizar “una explotación comercial disfrazada de investigación”, que es como Marta González, de Greenpeace España, define a la caza científica de estos animales.

Hace más de 20 años que Greenpeace denunciaba esta práctica en las aguas de la Antártida. Los activistas de la organización llegaron a ponerse ante los barcos japoneses para alarmar a la opinión pública de lo que estaba sucediendo

Desde la ONG señalan que “esta sentencia confirma lo que hemos estado denunciando todo el tiempo: este programa letal de caza de ballenas no es necesario, y es muy dañino para la salud de nuestros océanos”.

La decisión del Tribunal de la Haya es vinculante, por lo que los ecologistas instan al gobierno nipón a respetar de inmediato la decisión y a desguazar el buque factoría Nisshin Maru, para evitar futuros intentos de continuar la caza comercial de ballenas.

Ha quedado en evidencia que Japón pagaba a países menos desarrollados con el fin de asegurarse votos en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que apoyaran su programa de caza de ballenas.

Bajo el nombre de “caza científica” se han capturado más de 10.000 ballenas en los últimos 20 años en la Antártida. Aunque el gobierno japonés justificaba la caza de ballenas como tradición nacional en la que no debía interferir la comunidad internacional, Greenpeace Japón ha demostrado que la demanda de carne de ballena en el país es muy baja.

Aunque la Comisión Ballenera Internacional prohibió en 1986 la captura y matanza de ballenas con fines comerciales, algunos países continúan con esta práctica utilizando lagunas legales.

Koji Tsuruoka, representante japonés ante el principal órgano judicial de la ONU, ha declarado que su país respetará la prohibición. Ha declarado que “como un Estado que respeta la supremacía del derecho y un miembro responsable de la comunidad internacional, Japón acatará el fallo”.

Las ballenas ocupan un lugar importante en la estructura y funcionamiento de mares y océanos, son el último eslabón de las complejas cadenas alimenticias que garantizan la pervivencia de numerosas especies, y son por lo tanto un indicador de salud de todo un ecosistema. La sentencia de La Haya les da una nueva oportunidad para superar siglos de expolio, y comenzar el camino hacia la recuperación de una población seriamente mermada.

Alba Sánchez Serradilla
Redacción

Fuente:  Greenpeace

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